negocios y finanzas - Por Ricardo Olivera

Benítez designado en la FAO y las penurias de los mineros con las liquidaciones

La liquidación de las exportaciones mineras preocupa a la provincia. El ex ministro de Producción de San Juan, designado en un alto cargo en la ONU. Estos y otros temas en la columna semanal de Ricardo Olivera en Tiempo de San Juan.
lunes, 11 de junio de 2012 · 09:52
-Tal como fue anticipado en esta columna, el viernes pasado, 1 de junio, el Lic. Raúl Osvaldo Benítez, ex ministro de la Producción de San Juan asumió como Representante Regional Adjunto para América Latina y el Caribe de la FAO, organismo de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación. Básicamente es la institución específica para combatir el hambre en el mundo. En Latinoamérica están contabilizados 50 millones de pobres y la FAO promueve y coordina políticas públicas para su reducción y eliminación a escala regional y mundial. Benítez ya venía participando de reuniones ejecutivas aun antes de asumir, tal como lo publica la página oficial de la FAO en Argentina. La máxima autoridad regional es el brasileño José Graziano Da Silva quien, para ocupar ese cargo, dejó de ser ministro del entonces presidente de Brasil Luis Inacio “Lula” Da Silva. El ex ministro sanjuanino estaba propuesto para ese cargo ya desde la época en que fue redesignado por Gioja en el inicio de su tercera gestión como gobernador. En ejercicio de su nuevo cargo viajó el mismo viernes a Roma.
-Nadie podía creer que la Secretaría de Comercio Exterior impusiera un máximo de 30 días como plazo máximo de liquidación de divisas para los exportadores. Y eso que fue una extensión de un plazo previo aun más corto, de 15 días. ¿Qué actividad puede cancelar todo el proceso en dos semanas? O en cuatro. El resultado pareció la decisión de alguien desconectado de la actividad,  con un conocimiento muy restringido o la pretensión de que los compradores externos paguen primero y reciban la mercadería después, práctica totalmente inusual y más en un mundo en recesión.
-La minería es la más afectada porque se mueve en condiciones extremadamente singulares e involucra grandes volúmenes de dinero. No se exporta el metal puro sino un ladrillo que mezcla los componentes principales más algunos residuos valiosos, que se pagan, y otros negativos que se descuentan. Como es lógico, todo se cancela cuando ha terminado el proceso de refinación que se hace fuera del país y que demora cerca de un año. Una práctica corriente es que el comprador va realizando adelantos parciales hasta que, terminado el año calendario, se hace la conciliación final. La semana pasada los Gerentes Financieros de las principales operadoras en Argentina terminaron la evaluación y fueron categóricos: “si nos excedemos del plazo podemos ir todos presos, hasta nuestros directorios internacionales”.
-Escuchada la info por los Gerentes Generales la conclusión fue inmediata: “no exportamos hasta que esto se corrija, comiencen a adaptar espacios para guardar el oro” 1. El problema es que nadie tiene bóvedas para stockear, se incrementan los costos por seguridad, se interrumpe el flujo de fondos, cada compañía tendría que salir a financiarse con anticipos, la reducción violenta de oferta de metales puede mejorar los precios para otros y que luego desciendan para nosotros, las provincias se quedan sin regalías y los municipios sin su cuota parte, en fin, un sinnúmero de problemas sin que se vea un mínimo sentido práctico.
-Otro punto difícil es que la Nación pierde de recibir dólares cuando se supone que lo que desea con esta medida es lo contrario. En una primera etapa se podrá seguir trabajando sin recibir recursos de la venta, tomando créditos, pero en un plazo mediano podría detenerse la producción. Sin hablar de los eventuales, por no decir seguros, atrasos en pagos a los proveedores locales con los consiguientes problemas financieros para empresas que se han diseñado o ampliado para atender al sector minero. Se esperan resoluciones complementarias de excepción que contemplen los tiempos de cada proceso, lo contrario dejaría a todos en una zona de gran incertidumbre.
-Invierno no es buena época para la construcción, pero los últimos datos del INDEC dicen que el invierno comenzó en abril. En ese mes, la construcción cayó en todos sus rubros: privada, pública, expectativas, hierro, cemento, pinturas, revestimientos, pisos y pavimentos. Todo, menos el ladrillo hueco. La construcción es mano de obra intensiva y mueve mucho consumo directo de insumos muy variados. Colabora al buen ánimo de quien construye para sí y al crecimiento de autoestima del pueblo que disfruta de cada nueva obra pública. Rumores de retraso de pago de certificaciones por el gobierno nacional y la restricción al dólar con el wait and see del sector inmobiliario anticipan un invierno frío, muy frío.
-Una más. La persecución a la venta marginal de moneda extranjera (no sólo dólares) ha tenido la consecuencia de reducción de la oferta y, obviamente la suba del precio del billete. Tal como hemos dicho en otros comentarios, San Juan es un mercado chico y casi cerrado, no salen ni entran muchos dólares, todo circula por aquí. Alguien que quiere vender satisface a un comprador, la casa de cambios se queda con la intermediación y ahí termina todo. Al retirarse el particular que quiere vender, todos se van al dólar del Central. A escala nacional existe otro fenómeno. Luego de la expropiación de YPF todas las concesionarias quedaron en una zona de peligro sin que nadie saliera a desmentir posibles generalizaciones del proceso de estatización. El público huyó de esos valores vendiendo papeles y cambiando por pesos, aun perdiendo. ¿Dónde fueron esos pesos? Al dólar marginal derecho. Otra fuente de incremento de la demanda de verdes sin respuesta del lado de la oferta, resultado, suba del precio marginal llamado jocosamente “blue”.

1- Se dice oro al conjunto de metales que se miden por su oro equivalente

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