Efecto YPF

El petróleo hace festejar y la minería relojea

En algún momento, el debate por la petrolera estatal recalará en la extracción de minerales. Ya hay mensajes, tiros por elevación, similitudes. También preocupación y necesidad de abrir el paraguas antes que llueva. Por Sebastian Saharrea.
sábado, 21 de abril de 2012 · 10:12

Hay palabras en común entre las que conjuga en estos días el debate expropiador de YPF y las que se suelen usar en ambiente minero: transnacional, recursos naturales no renovables, intervención estatal. En el atril de Cristina, en el Congreso y en la furia de las radios españolas fueron de las más pronunciadas esta semana. Sólo su presencia y el posible desembarco en la agenda minera aparece como el tren fantasma en un sector como el minero que ya está bastante movido y que suele temblar ante el pronóstico de una simple brisa suave.
Que se viene, no hay dudas. Casi profético, el 4 de febrero pasado Tiempo de San Juan tituló con un anticipo que se estaba olfateando en el mercado y que una fuente bien informada del gobierno nacional terminó por confirmar: que junto al debate por la estatización de YPF –que hace dos meses y medio ya se veía venir- llegaría otro de mayor significado para los sanjuaninos, como es el avance de los estados en la actividad minera y hasta la creación de una megaempresa minera.
Dicho y hecho. De manera elíptica, el asunto ya comenzó a ser insinuado ante los micrófonos, y por lo bajo avanzó varios casilleros en la agenda nacional. A diferencia de YPF, el modelo minero futuro aún no tiene nombre de compañía ni destino de desembarco, conjuga el envión de kirchnerismo más duro con la identificación de Néstor y Cristina con el esquema vigente, contempla la reciente decisión oficial de salir a defender la actividad con nombre y apellido, y toma nota del sistema chileno como paradigma.
No hay nada claro, y eso es justamente lo que tiene replegado al sector. Dicho en criollo: aún sin quedar claro qué es lo que se viene, lo que sí está claro es que hay algo que se viene y esos movimientos son los que mantiene a los mineros con la guardia en alto. O debería.
Si uno observa el debate despertado a la luz de YPF, notará términos y simbologías demasiado afines con la minería: que estén temblando en el debate petrolero no es una buena señal. Una parte importante del kirchnerismo que aclamó a la presidenta en el Salón Mujeres Argentinas de la Rosada el lunes pasado –finalmente, un día histórico- runruneaba que el próximo paso debía ser la actividad minera, en furioso debate mediático hasta que el affaire Boudou lo interrumpió, y a éste el tema YPF, y así sucesivamente como ocurre con los temas políticos-mediáticos de este país.
Lo decían a pesar de la postura estricta de la Jefa de no remover el avispero del ambiente minero, traducido en un fuerte apoyo público a la actividad y pronunciando las palabras Pascua-Lama varias veces en los últimos días. A pesar aún de que Julio De Vido, el abanderado de la formación K que acaba de ganar varios casilleros con su militancia desde la intervención de YPF, anunció que a fin de este mes o el otro visitará en persona el yacimiento y la construcción de la mina. Y a pesar también de que en la misma sala estaba José Luis Gioja, el gobernador sanjuanino tan K como muchos de los que estaban allí y al que no le hace demasiada gracia la revisión completa del modelo minero. Delicias de la política: visiones profundamente encontradas sobre un tema, contenidas por el mismo molde partidario.
 Por eso, cuando la perinola de lo que se habla en los medios nacionales (una perinola cargada, de acuerdo a necesidad caprichosa de tres o cuatro) vuelva a caer en la minería, será YPF un antecedente que habrá que tener en cuenta. A tomar nota:
-Las usinas K salieron minutos después del anuncio de Cristina a recordar que ni Pinochet se animó a privatizar Codelco, el gigante mundial del cobre que opera bajo la órbita del gobierno chileno desde que lo nacionalizó Allende y convive con una generosa cantidad de emprendimientos privados.
-El viceministro de Economía Axel Kicillof, por donde parece pasar el hilo de las decisiones en estos aspectos, pronunció en el debate del Congreso la palabra “transnacionales” para referirse a Repsol.
-Varios legisladores salieron a justificar su apoyo a la intervención estatal en YPF –entre ellos el sanjuanino Roberto Basualdo- diciendo que se debe hacerlo con los “recursos naturales no renovables”: el petróleo, el gas…. y los minerales.
-El argumento con el que se le bajará el precio a la compañía expropiada, y que ya generó una denuncia en Santa Cruz, es el de “daños ambientales”.
-En el intercambio de figuritas de la negociación por los votos del Congreso para la expropiación –dos tercios en cada cámara que el kirchnerismo sólo no reúne- no sería extraño que el oficialismo ceda a los sectores de izquierda algún avance sobre la actividad minera. Lo que anda más cerca es la potestad de las provincias por los subsuelos –y por lo tanto por la explotación de minerales y petróleo-, aunque para cambiar eso hace falta una reforma constitucional. ¿Reforma, dijo? Justo en lo que alguien estará pensando para permitir que Cristina siga, más ahora que ha recobrado fortaleza con su golpe al escritorio más sonoro de toda su gestión.
Como se entiende, hay infinitos factores que se cruzan y generan un movimiento incómodo al gobierno provincial y al sector minero, pese a la resonante declaración de respaldo obtenida hace bien poco por Cristina y De Vido. Dispondrán ambos de un tiempo para explicar que la relación entre hidrocarburos y minería tiene muchas similitudes, pero también diferencias que obligan a no trasladar un modelo a otro.
Entre ellas, tal vez la más importante sea que en la actividad minera no hay necesidad de regular los precios por medio de la intervención estatal, y que el modelo chileno impone a su gigante no con la intención de asfixiar a la actividad privada sino para disponer de una herramienta que le permita el acceso a los más chicos en tierra de gigantes, además de apropiarse de una porción más importante de la renta.
En el ambiente minero sanjuanino hay cierto ambiente de inquietud. Lo primero que generó ese vuelco fue la disposición nacional de liquidar las divisas en la Argentina, y no en exterior como lo venían haciendo. Luego, la firma del acuerdo minero entre los gobernadores no les quedó del todo clara, y ahora YPF y sus moralejas.
El problema no es lo que hay, sino lo que viene. Nadie piensa que un proyecto en marcha levante campamento, pero sí que la factibilización de proyectos futuros se encuentre con algún obstáculo sorpresivo. Y esa es una luz de alerta, a menos que se piense a la minería en San Juan hasta que se acabe lo que hay sin que se renueven los proyectos, lo mismo que se le imputa a YPF y por lo que se decidió su expropiación.
Todos usan, y seguirán usando, el mismo combustible para hacer funcionar las máquinas en la alta montaña: el gas oil minero les llega desde YPF.

 

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