Tendencia en vinos

¡Se armó la rosca!

Cada vez más bodegas usan este moderno sistema de cierre, después que algunos estudios aseguraran que resultaba mucho más eficaz que el tradicional corcho.
martes, 08 de noviembre de 2011 · 09:43

Por Viviana Pastor
vivipastor@tiempodesanjuan.com

El ritual del “¡Plop!” húmedo y cavernoso que produce el descorche, podría tener los días contados. Es que en San Juan y en todo el país, son cada vez más las bodegas que usan la tapa a rosca para sus vinos finos. En el 2005 eran sólo dos las bodegas sanjuaninas que habían incursionado en este novedoso cierre, pero este año casi todas las bodegas que exportan tienen una línea con tapa a rosca. “No tenemos cifras ni estadísticas actualizadas, pero sabemos que casi todas las bodegas exportadoras están usando la tapa a rosca, impuesta por mercados como Reino Unido y Canadá”, dijo Horacio Ripalta, gerente de la Cámara de Bodegueros de San Juan.

Ripalta explicó que la tapa a rosca no tiene ningún impedimento técnico y que resulta mucho más práctica, incluso con ventajas superiores a las del corcho. Sin embargo los vinos Premium siguen usando corcho por los gustos y exigencias del target que lo consume. “Las bodegas no están cambiando un cierre por otro, sino que lo definen según la demanda”, aseguró el gerente de la Cámara.

Marcelo Ureta, presidente del Consejo de Enólogos, explicó que la tenencia de la tapa a rosca, hoy responde a por cuestiones técnicas. Primero se pasó del corcho al tapón sintético y ahora a la tapa a rosca porque se descubrió que con el cierre que provoca la tapa, la almohadilla que cierra el pico, no lo tiene ni el corcho, ni el sintético. “Ahí se evita un contacto con  oxígeno 100 %, ni qué decir de la conservación de los gasificados. La tapa a rosca es absolutamente conveniente desde lo técnico”, dijo Ureta.

Por otro lado está el tema de la practicidad, el mercado tiene bebidas que en cualquier lado se pueden abrir, como se hace con cualquier gaseosa, “eso tiene un valor incalculable al momento de vender porque en el medio de la nada tenés el producto pero no tenés como abrirlo, eso se termina con la tapa a rosca”, aseguró.

Sin dudas el tapón de corcho histórico será difícil de remplazar en algunos segmentos, analizó el enólogo, pero en los sectores de consumo más jóvenes y mercados como el inglés y el canadiense, esta tapa a rosca ha tenido una gran  aceptación. “Esto como resultado de la guerra entre el mercado inglés y el español y como boicot a los portugueses”, explicó.

También hay una ventaja económica ya que un tapón ultra natural vale entre 3 o 2 pesos (cada corcho), depende de qué lugar de la corteza salga, y si bien son tapones muy buenos, el cierre sigue siendo el problema porque aunque de forma muy lenta, les penetra oxígeno.

Ureta opinó que todas las innovaciones son fundamentales en el sector vitivinícola y que la creatividad es  vital. “Creo que alguien compra un vino por ser algo distintivo, y eso pesa más que lo tradicional, si no fuera así seguíamos tomando vinos del viejo mundo y no vinos jóvenes del nuevo mundo. Por eso creo que esto se va a imponer mucho más rápido y por una cuestión económica básica, porque el alcornoque es muy caro”, dijo Ureta.

Gerardo Danitz, enólogo de la bodega Graffigna que fue una de las pioneras en usar la rosca en el 2004, contó a tiempo de San Juan que siguen usando la rosca para una partida pequeña de vinos que se exportan a Canadá.

“El  mercado canadiense nos exige tapa a rosca y lo valoran para un segmento de vinos que genera mejor calidad”, dijo Danitz. Tanto por cuestiones técnicas como prácticas, el vino de consuno rápido se lleva mejor con la tapa rosca, aseguró.

El peso del corcho
Conocedores de los estudios de australianos que investigaron el tema de tapones nuevos, los enólogos destacaron  que la tapa a rosca es también muy buena para los vinos súper Premium, pero que en ese segmento este tipo de cierre no existe por una cuestión del consumidor.  “Los súper Premium también se benefician con una tapa a rosca adecuada, es una buena alternativa, pero el mito del corcho sigue vigente”, destacó Danitz. Y agregó que el consumidor se resiste a pensar que un buen vino no lleve corcho, entonces en estos casos el corcho en una botella responde a darle una satisfacción integral al cliente, “porque nos sólo vendemos vino, sino un producto integral”, dijo el enólogo de Graffigna.
Ureta coincidió en cuanto a la resistencia de algunos sectores a adoptar este cierre, sobre todo los que consumen vinos de alta gama, de 70 dólares para arriba. “Es un tema netamente cultural pero es un segmento que se resiste a cualquier cierre que no sea puro corcho, y es cultural porque la tapa a rosca tiene grandes ventajas. Hay corchos que aportan al vino sabores indeseables, y eso se evita con la rosca”,
Las compañías de corcho montaron negocios ancestrales y grandes campañas de marketing para mantener el alcornoque al tope de las preferencias para el cierre de las botellas de vino. Pero se trata de un árbol que necesita 40 años para que empiece a dar utilidades y por más que se hagan sustituciones de estos bosques, el tapón de corcho siempre será más caro. Incluso el corcho es el responsable de aportarle al vino una bacteria que se suele encontrar en la zona de los bosques de alcornoque y que le otorga al vino un sabor totalmente indeseable.
“Cuando esto pasa, el vino perdió todo su valor y el trabajo que se tomo el enólogo en hacer su vinos se perdió también”, señaló el enólogo del Consejo.
Apuntó al cambio que hay que propiciar en los nuevos consumidores de vinos, explicarles que todo el mito del glamour sensual, el ritual y todo lo demás en torno al vino, hay que desmitificarlo y saber que el vino se puede tomar con soda o con hielo, según las preferencias del consumidor. “En definitiva, creo que con el tiempo la rosca se va a terminar imponiendo en todos los segmentos”, aseguró Ureta.

Más uso en Mendoza
Según la publicación Vino al Día, la bodega Zuccardi envía el 80% de sus vinos al exterior con tapa a rosca. Utiliza este cierre para varietales blancos, tintos y rosés, vinos de media gama blancos. Son vinos de salida rápida, en el punto de precio de 20 a 32 dólares la caja de 30.

El enólogo opinó que no es muy partidario de las experiencias en vinos tintos de larga vida. Dijo que al ser totalmente impermeable, la tapa a rosca en los vinos de cierta longevidad, no es conveniente. Sin embargo podría ser más recomendable en algunos casos que el corcho. Y aclaró que de todas formas, por una cuestión comercial en los vinos de alta gama, el corcho siempre tiene que estar presente, más allá de las cuestiones técnicas.

El director de Enología de Chandon, Manuel Louzada, explicó que a nivel de vinos blancos está muy aceptada la screw cap o tapa a rosca “porque el sistema de cierre permite que permanezcan en el tiempo las características de los vinos blancos que nos piden los mercados, muy frutados y jóvenes”. Por su experiencia con compañías hermanas de Nueva Zelanda y en Australia, más del 95% de los vinos utilizan este sistema de tapado.

Terrazas de los Andes comenzó a utilizar el sistema screw cap en el tapado de sus vinos Terrazas Chardonnay y Terrazas Reserva Chardonnay de la cosecha 2006. Luego de varios años de investigación, los enólogos de la bodega determinaron que este sistema de tapado es ideal para preservar las características que hacen a la calidad y al estilo del vino Chardonnay.

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