Se sabía que el veredicto final lo iba a tener la gente. La marcha atrás de Marcos Rojo tras sus declaraciones en el Monumental luego de una dura derrota ante River no habían caído nada bien, y los hinchas no ocultaron su descontento. El capitán fue uno de los tres silbados en el anuncio del equipo en la previa del duelo ante Lanús, por los octavos de final del Torneo Apertura. Al entretiempo se repitieron los chiflidos, aunque esta vez fue para todo el equipo.
La mención de cada uno de los jugadores del plantel con su imagen en la pantalla gigante de la Bombonera es siempre una buena medida para conocer las sensaciones de la gente. Y no hubo indulto para el zaguero, como tampoco para Tomás Belmonte y Alan Velasco.
Cuando los parlantes anunciaron el nombre de Marcos Rojo, los aplausos medidos que lo habían antecedido gracias a Rodrigo Battaglia se convirtieron en silbidos. No fue una silbatino ensordecedora, pero sí una reprobación manifiesta, que ya se suma a otras anteriores.
Al capitán le facturan, no solo sus desafortunadas declaraciones, sino una larga serie de lesiones y ausencias y, además, ser uno de los grandes referentes de un equipo que por segundo año consecutivo no juega Copa Libertadores. Su relación con la gente ha tenido varios vaivenes y no parece haber sufrido un quiebre definitivo.
Otro silbado fue Belmonte, específicamente por su nivel futbolístico. El ex-Lanús no está entre los favoritos de la gente, pero tampoco ha tenido un rendimiento significativamente más inferior que el de sus compañeros en estos últimos partidos. De todos modos, también pareciera tener crédito abierto.
Por último, un caso particual: Alan Velasco. El refuerzo de los 10 millones de dólares quedó en la mira por haber fallado el último penal de la serie ante Alianza Lima que dejó a Boca afuera de la Copa Libertadores en la Fase 2. Además, no tuvo grandes partidos y, por ahora, futbolísticamente está definitivamente en deuda.
"Movete Boca, movete" y silbidos en el entretiempo, el enojo de la gente en la Bombonera
Bastaron 26 minutos para que la Bombonera tronara exigiéndole más esfuerzo al equipo. Fue en la primera jugada de peligro de Lanús, cuando Eduardo Salvio llegó a conectar en el área chica pero su remate se fue desviado. La primera advertencia bajó desde los cuatro costados, y se repitió cuando en la última jugada de la primera parte hubo otra situación de peligro para el visitante.
Llegó el descanso y el descontento fue más evidentes. Silbidos para el equipo mientras cruzaba el campo de juego rumbo al vestuario y grito de guerra: "Esta noche cueste lo que cueste, esta noche tenemos que ganar".
EL VIDEO DE LOS HINCHAS DE BOCA:
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