Rodrigo Caballero (28) sigue escribiendo historia en San Martín de Rodeo. Este fin de semana volvió a gritar campeón con sus colores y sumó una copa más a la vitrina del club. El iglesiano es futbolista y ayudante de cocina en el Hotel Pismanta; divide su día de acuerdo a los entrenamientos y siempre viaja acompañado de Gerónimo y Amadeo, los mellizos de dos años.
Lo apodan "Pelito", viene de una familia numerosa y dos de sus hermanos son futbolistas del verdinegro: Leonardo Caballero y Enzo Marinero. Incluso, sus cuatro primos (David, Armando, Alberto y Leonel Manrique), también alzaron la orejona sanjuanina en el Polideportivo de Albardón, con la segunda conquista de la Copa de Campeones. La celebración quedó en familia.
Somos todos muy futboleros Somos todos muy futboleros
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Rodrigo (chaleco) junto a sus hermanos y primos en la consagración de la Copa de Campeones
Fuera del fútbol, el iglesiano trabaja como ayudante de cocina en el Hotel Gran Cacique de Pismanta y es papá de Gerónimo y Amadeo, los mellizos de dos años, fruto de la relación con Dayana. "Vivo a unas cuadras de la cancha de San Martín. Cuando tengo que ir al club me voy con mis hijos. Ellos se ponen a jugar mientras entreno".
Caballero confesó a Tiempo de San Juan, que si bien tiene los colores verdinegros tatuados en la piel, desde donde lo llaman da su máximo y lo toma como un trabajo. Tal es así, que la primer Copa de Campeones que consiguió fue en el 2016 jugando para San Lorenzo de Rodeo, el clásico y rival de toda la vida.
"Desde los 10 años que estoy en San Martín. Esto es trabajo y por eso he jugado en varios clubes. Pero soy hincha y el haber conquistado una copa más para el club me hace sentir orgulloso y feliz", contó el jugador iglesiano.
El Verdinegro de Rodeo tiene en su vitrina dos copas de campeones: la del 2016 y 2024
A lo largo de su extenso curriculum, el sanjuanino pudo ser parte cuatro conquistas, dos con su club y otras dos con San Lorenzo de Rodeo y Los Andes de Tudcum. También, vale destacar que Caballero fue protagonista y una figurita importante de los ascensos: en el Verdinegro de Rodeo (en el camino al Federal B) y en el Cuervo Ullunero, cuando logró llegar a la Primera del fútbol sanjuanino.