Raúl Lucio de los Ríos, más conocido como el padre "Chicho", no es solo un sacerdote de la Parroquia Santa Bárbara de Pocito. Es también una especie de cábala de San Martín, la persona que acompañó al equipo en el camino al ascenso a Primera y que este jueves, en la previa del debut ante Atlético Tucumán, visitó a los jugadores y cuerpo técnico para darles su bendición.
"Es lindo que cada etapa nueva que iniciamos la pongamos en manos de Dios", expresó con serenidad el padre Chicho, quien ya había acompañado al equipo en su camino al ascenso el año pasado. En esa ocasión, también fue bien recibido por todos: “Les di la bendición antes de la final y después me sumé al festejo del lunes siguiente. Fue un momento de mucho respeto y un gran clima de contención por parte de los jugadores y del cuerpo técnico”, relató.
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Lleva 32 años como sacerdote, pero su lazo con San Juan y con el deporte viene de mucho antes. "El Pueblo Viejo de Concepción es muy importante para mí porque es el lugar donde nací, crecí y di mis primeros pasos en la fe. Ahora estoy en la comunidad de Santa Bárbara, pero siempre he estado ligado a ese sentimiento de amor por la tierra que me vio crecer", contó emocionado.
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Cuando el club lo llamó nuevamente esta semana para repetir la experiencia del año pasado, no dudó en aceptar. "Me propusieron que fuera a bendecirlos y les pedí permiso. Me dijeron que sí, y ayer jueves fui a presentarme otra vez ante los jugadores, el cuerpo técnico y los directivos. Algunos ya me conocían, pero también había caras nuevas, así que fue muy lindo poder bendecirlos y compartir ese momento con ellos".
Para el Padre, el deporte es una herramienta poderosa para unir a las personas y para transmitir valores. "Es muy importante porque la bendición de Dios va más allá de los criterios personales o de las actitudes que tengamos. Dios bendice siempre a su pueblo. Creo que ellos también lo sintieron así, independientemente de sus creencias o de cómo vivan su fe", reflexionó.
El momento culminó con un abrazo colectivo: "Entre todos nos tenemos que ayudar, uno para todos y todos para uno. El pueblo de San Juan acompaña desde el sentimiento más profundo: es un pueblo humilde, sencillo, pero muy solidario, y eso emociona a cualquiera", concluyó.
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