En la esquina de Avenida Paula y Guayaquil, uno de los rinconcitos más tradicionales del departamento Rawson, se respira fútbol y potrero. Un portón y una puerta de madera que tienen unos cuantos años, se abren para dejar pasar a los jugadores, mientras en el centro de la cancha se entrena y en los costados las bicicletas y motos de los pibes se amontonan como parte del paisaje. No es una postal de lujo, pero sí de pertenencia: Villa Hipódromo es un club de barrio, forjado por sus vecinos, donde los socios -más de cien-, los dirigentes y los futbolistas trabajan codo a codo para sostener un sueño que ya es histórico.
Ese sueño es el que hoy comparte Gustavo Naveda, referente y capitán del equipo que pelea en la segunda división de la Liga Sanjuanina. Criado en las entrañas de Villa Hipódromo y con el escudo tatuado en el corazón, en una charla a fondo con "Entretiempo" recordó el camino recorrido. “Hace tres años que estamos en el fútbol 11 de la Liga. El primer año quedamos afuera en cuartos, el segundo en semis, y ahora queremos llegar a la final. Para nosotros sería tocar el cielo con las manos”.
Villa Hipódromo es uno de los cuatro equipos clasificados al Primer Ascenso por la Zona B.
WhatsApp Image 2025-08-13 at 14.20.42
Ya disputar el torneo de la Liga Sanjuanina, según explicó el jugador, no es solo un objetivo deportivo sino el resultado de un esfuerzo colectivo monumental. El club nació hace 54 años y hasta 2023 no cumplía con los requisitos para competir en el torneo doméstico. El alambrado olímpico, por ejemplo, fue levantado ladrillo a ladrillo por hinchas, dirigentes y jugadores, entre ellos Naveda.
“Todo fue a pulmón. Después de entrenar nos quedábamos hasta la noche trabajando. No había mate, solo coca y tortitas. El que pegaba los ladrillos era el mismo que al otro día corría en la cancha”, contó Gustavo.
En Villa Hipódromo nadie cobra por jugar. El único sueldo que se paga es el del cuerpo técnico. Los futbolistas, unos 25 o 30, trabajan de albañiles, en empresas o en aplicaciones de transporte, y llegan a entrenar con la ropa sudada de haber laburado todo el día. Naveda, que se gana la vida en la construcción junto a su hermano, lo asume con naturalidad: “Jugamos por amor a la camiseta. Todos laburamos, salimos cansados pero vamos igual. Lo que logremos va a ser mérito nuestro y de nadie más”.
356892237_225317720320972_1037262379379897673_n
La vida de club también se teje en los clásicos barriales, donde la camiseta roja, azul y blanca se defiende con orgullo. Y se vive en familia: sus hijas de 4 y 6 años lo alientan cantando “el domingo cueste lo que cueste”, y su papá -poco amigo de ir a la cancha- este año lo sorprendió apareciendo en la tribuna para verlo ganar. “Ese abrazo con él me acarició el alma”, confiesa el capitán.
El presidente, Cristian González, lo dijo claro a este diario: “Esto es un orgullo para muchos dirigentes, socios y miembros de la Comisión que llevamos años en esto”. La institución, que también tiene futsal masculino y femenino, escuelita de fútbol y ahora hasta vóley femenino, sabe que mantener el proyecto será un desafío económico, pero la motivación es más fuerte que cualquier obstáculo.
487518376_4173112419571406_3295120835198579073_n
Quedan nueve fechas y Villa Hipódromo se prepara para afrontar cada una como una final. Y la arenga de "Gustavito", como lo conocen en el club, ya está lista: “Hasta que el árbitro no pite el final, no dejen de correr. Este club es nuestra vida y vamos a dejar todo para que llegue a lo más alto”.
Villa Hipódromo, una gran familia
El Club Villa Hipódromo es, ante todo, una gran familia. No se sostiene solo por los goles, los entrenamientos o la pasión de sus hinchas, sino también por un grupo de hombres y mujeres que, en silencio, ponen tiempo, trabajo y corazón para que la institución siga creciendo.
Actualmente Cristian “Fleita” González es quien conduce la institución, acompañado de Carlos Regalado y Juan Zalazar. Ya presentaron la documentación ante Personería Jurídica para formalizar la nueva comisión directiva.
488543277_4172641172951864_7551784384271085037_n
La tesorería está a cargo de Mariela Arias, mientras que completan la lista de integrantes Marianela García, Nicolás Alfaro, Oscar Hoga, Gerardo Sánchez, Luis Rojas, Juan Navarro, Alejandro Soria, Carlos Chavarría, Ángel Arias y Carlos Monrroy. Cada uno, desde su lugar, cumple funciones importantes: desde la organización de eventos hasta el mantenimiento de la cancha, pasando por la logística de partidos y el seguimiento de las categorías formativas.
El grupo de colaboradores, siempre presente en los días de partido y en cada trabajo a pulmón, incluye a Mauro Hogar, Emiliano Hogas, Oscar Pastoriza, Rodrigo Arancibia y José Bell, entre otros vecinos que aportan cuando y donde hace falta.
Imágenes: Gentileza Juan Zalazar.