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Futbol profesional

Con gol de Di María, Rosario Central igualó con Godoy Cruz por el Torneo Clausura

Después de 18 años, Di Maria volvió al Canalla con un 1-1 ante el Tomba: Fideo marcó tras un polémico penal, después salió con mucho dolor y en el final, con uno menos, la visita lo igualó por Poggi.

Por Redacción Tiempo de San Juan

Rosario Central recibía a su último gran ídolo. Claro, alguno podrá pensar que la historia de Ángel Di María en el Canalla estará lejos de lo que hicieron el Kily González, Poy, Marco Ruben y demás gigantes. Pero no, lo cierto es que el amor de Angelito con su gente se forjó desde aquel 14 diciembre de 2005, en donde los canallas vieron emerger al flaquito que se convirtió en un gigante casi como el de Arroyito. Ante Independiente y con Ángel Tulio Zof de técnico, el Fideo entró en el segundo tiempo con la camiseta 37. La expectativa era enorme y la emoción aún más, porque habían pasado casi 18 años desde su último partido en Central.

El clima en Rosario era digno de una fiesta que se preparaba desde temprano. O mejor dicho, desde el momento en el que el regreso se confirmó, antes del Mundial de Clubes. A la hora de hablar del Fideo, algunos hinchas se quebraban por las lágrimas que brotaban por la vuelta de un hijo pródigo. La mayoría de los más 30, llegaban al Gigante con la última camiseta que usó Di María en el 2007, aquella con la insignia de Paladini en el centro. Casi todos, hablaban del flaquito al que muchos no le veían futuro dada su contextura física. La pregunta de su idolatría, a esa altura, ya no era tema de conversación. Para la gente de Central, la decisión de abandonar la élite del fútbol mundial para volver a Rosario es digna de un hombre que se ubica en la historia grande del club.

El marco era espectacular, el recibimiento para el campeón del mundo fue desde el alma, desde el corazón. Es más, en una de las cabeceras, se desplegó una bandera que recordaba aquella frase de Di María sobre su infancia en Rosario: "Ma, agarra la bici que volvimos al loquero más lindo del mundo".

El primer alarido llegó a las 15:14 de la tarde. Di María apareció en soledad antes del ingreso del resto del plantel para presentarse ante su gente, que se desgarraba la garganta gritando por el Fideo, que se paró en el círculo central para contemplar un horizonte pintado de azul y amarillo mientras se le caían las lágrimas por semejante homenaje. Claro, a la hora de dar la formación, el Gigante volvió a rugir cuando la voz del estadio lo nombró.

En la salida al terreno de juego, una batería enorme de fuegos artificiales se despegó mientras Ángel Di María ingresaba al campo de juego con Mía y Pía, sus hijas. A la par, un video en su homenaje se veía en las pantallas del estadio. Después, Claudio Tapia, presidente de la AFA, le dio la bienvenida al fútbol argentino.

Ya en el partido y parado bien de extremo izquierdo, Fideo sintió el rigor desde el arranque, cuando Abrego lo barrió al minuto de juego. Godoy Cruz planteó un partido áspero, duro y con muchos cortes en el juego, algo a lo que se deberá acostumbrar Di María. El Fideo, con un par de toques, demostró estar intacto. A los 25' le puso una pelota en la cabeza a Quintana, que no pudo acertarle al arco para luego replicar lo mismo con Veliz, que también cabeceó desviado.

A los ocho del ST, lo mejor del Fideo. Agarró la pelota por la banda izquierda, le quebró la cintura a Morán, pero terminó perdiendo la pelota con Abrego cuando ya casi pisaba el área chica. Luego, el campeón del mundo pidió un penal que no fue.

Cuando el partido no le daba indicios a un Central que no estuvo claro de ideas, Dovalo cobró penal de Barrea sobre Véliz tras un agarrón en el área. Y más allá de un amague inicial de Malcorra, que despistó a todos agarrando la pelota, el dueño de ese balón era Ángel Di María. Tras el pedido de los hinchas, el Fideo, como contra Boca en el Mundial de Clubes, decretó el 1-0 para hacer delirar a un Gigante de Arroyito que vio como su último ídolo se sacó la camiseta y metió su icónico corazón para anotarse su séptimo gol con la camiseta de Central.

A los 42’, el show de Di María fue suficiente, que salió tras un pisotón de Poggi. Sobre el cierre del partido, fue el mismo Poggi, quien desvió una pelota que se metió en el arco de Fatura Broun para igualar el encuentro y arruinarle la tarde a Central. En el banco, el Fideo se tomaba la cabeza.

Más allá del desenlace final, el primer capítulo de esta historia ha demostrado que aún hay un protagonista principal que tiene cuerda para rato y que promete hacer de su vuelta, un ícono del fútbol argentino.

(Fuente: Olé)

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