Para muchos futbolistas del ascenso, la Copa Argentina es sinónimo de felicidad y también de oportunidad. Es una chance única de codearse con los equipos más importantes del fútbol argentino y sus jugadores estrellas. Se trata de una experiencia que termina siendo positiva, ya sea por una victoria épica o por una derrota digna. Así piensa Cristian Bove, el entrenador de Peñarol, el equipo sanjuanino que hizo sufrir este martes al Colón de Julio César Falcioni y estuvo a un paso de la gloria.
El equipo sanjuanino, el único de la provincia en participar este año del certamen federal, cayó 2-1 en el Monumental de Rafaela ante un “Sabalero” plagado de figuras. A pesar de ir 2-0 abajo en el marcador, en el segundo tiempo levantó y estuvo cerca de la hazaña. Para Bove, el resultado es anecdótico por el carácter y juego que mostró un equipo con mayoría de jugadores nuevos y sin competencia activa.
“El balance es muy positivo. Venimos con muy poco rodaje, con tres semanas y media de entrenamiento, un amistoso y una práctica de fútbol formal. Y medirnos 95 minutos con un equipo de tanta jerarquía fue una prueba de fuego. Más allá del resultado, estamos tranquilos porque recibimos muchas repuesta por parte de los jugadores, los vimos con ganas y muy enchufados”, comentó el entrenador.
Bove remarcó que hicieron el máximo esfuerzo para llegar al empate, pero la diferencia de categoría y falta de rodaje jugó en contra. “Hay una diferencia enorme. Ellos ya estaban disputando la 4ta fecha del torneo”, comentó. “Antes del partido cualquiera firmaba una derrota y cuando eso pasó, los chicos estaban un poco tristes. Pero en frío analizamos todo y la verdad es que hicimos un buen papel”, agregó.

Detrás de un partido histórico para Peñarol, un sinfín de perlitas. Bove contó que antes del partido mantuvo una breve charla con Julio César Falcioni y que, en el medio de la misma, se animó a bromearlo: “Le deseé suerte y le di las gracias por no poner a todos los titulares. No me dijo nada, solo sonrío”.
El entrenador sanjuanino también se refirió a las “medias prestadas”. Lo que pasó fue que indumentaria de Peñarol era oscura, por ende, al confundirse con la del conjunto rojinegro, decidieron pedirles las medias blancas a Colón. Y desde el Sabalero accedieron sin problemas. “No teníamos medias blancas y ellos nos prestaron. Son actitudes para imitar. Igual que cuando uno de los jugadores se acercó a nosotros y nos felicitó por el partido que hicimos. No podían creer que, en plena pretemporada, hicimos tan buen partido. Eso habla de la humildad y del por qué les va bien”, dijo Bove.
A pesar del resultado, quedó una muy buena onda entre sabaleros y bohemios. Esto facilito el clásico intercambio de camisetas entre los equipos: “Yo me traje la camiseta de Joaquín Novillo. Los chicos se quedaron con otras (Maxi Osurak se quedó con la de Nahuel Gallardo, el sanjuanino Salinas se llevó la de Aliendro y la de la Pulga Rodríguez, el lateral César More)”.