La espectadora que provocó la caída de la primera etapa del Tour fue puesta en libertad en la mañana de este viernes. Detenida el miércoles, durmió dos noches en el calabozo de las dependencias policiales de Landerneau. Está acusada de dos delitos: el primero, “poner en peligro a otras personas mediante una violación manifiestamente deliberada de un deber de prudencia o seguridad”. En consecuencia, “causar involuntariamente lesiones que le impidan trabajar hasta tres meses”. El proceso se juzgará en los tribunales de Brest en octubre y podría originar una multa de 1.500 euros si no se producen querellas contra ella, en cuyo caso subiría a 15.000 euros y un año de prisión. El Tour decidió aparcar su denuncia, mientras Jasha Sütterlin y Marc Soler, los dos ciclistas lesionados a causa de la montonera, sopesan emprender acciones legales.
sábado 2 de mayo 2026





