El fin de semana futbolero resultó ser una jornada de terror. En San Juan, en Mendoza y hasta en Brasil, los hinchas protagonizaron varias escenas de violencia extrema, que, por poco, no terminaron en tragedia. En el caso de San Juan, los hinchas de Unión fueron los protagonistas.
La cancha del Club Atlético Trinidad fue escenario de un lamentable episodio vivido este domingo. Cuando todo debía ser una fiesta por el regreso de ambas parcialidades en una definición clave del fútbol local, terminó opacada por serios incidentes que comenzaron en la tribuna y terminaron dentro del campo de juego. Es que mientras Colón y Unión definían el partido en los penales, un tremendo revuelo se armó en el sector donde estaban los simpatizantes del Azul.
Todo ocurrió en la segunda semifinal del Fútbol Local, cuando se debía definir el finalista desde los doce pasos, después de un empate en los 90 minutos. Fue ahí cuando los hinchas rawsinos comenzaron a generar disturbios en su tribuna e ingresaron al campo de juego y el partido tuvo que ser suspendido por varios minutos. Incluso rompieron una parte del alambrado del estadio del León, su rival de toda la vida.
La cancha de San Martín no fue la excepción. Si bien fue un episodio de menor gravedad, la violencia también dijo presente en el Estadio Hilario Sánchez. Según se pudo ver en las imágenes que se viralizaron en las últimas horas, dos hinchas del Verdinegro se agarraron a las "trompadas" mientras jugadores, miembros de los cuerpos técnicos, el equipo de árbitros y los simpatizantes aplaudían en memoria a Diego, en el día que hubiera cumplido los 61 años.
En Mendoza, por su parte, la violencia se dio en la última fecha del torneo Federal A, en el encuentro entre entre Huracán Las Heras y Ferro de General. Allí, una disputa interna entre hinchas locales finalizó con disparos de armas de fuego y uno de los proyectiles hirió a Mauricio Romero, el entrenador del equipo de Ferro Carril Oeste, de General Pico, La Pampa.

Las corridas apenas se escucharon las detonaciones y el movimiento brusco del entrenador, al recibir el impacto de bala en la axila izquierda, fueron las imágenes dramáticas que desataron los violentos, que nuevamente se apropiaron de un espectáculo deportivo para dirimir a los tiros las diferencias. El juego fue suspendido a los 34 minutos del segundo tiempo, cuando los cuyanos se imponían por 3 a 1. En las últimas horas renunció Rafael Giardini, presidente del club mendocino.
Pero los hechos de violencia no son potestad sólo de Argentina. Otro de los momentos más tensos del fin de semana en el mundo del fútbol se vivió en Brasil, donde los hinchas de Gremio protagonizaron un escándalo. Todo se dio en el encuentro en el que Gremio, que pelea por evitar el descenso, perdió por 3-1 como local con Palmeiras.
A los hinchas de Gremio se les terminó la paciencia, con el equipo y también con la tecnología, ya que destrozaron la cabina del VAR, después de un gol anulado al equipo gaúcho que fue determinante en la derrota.
La derrota desató a los vándalos, que invadieron el césped, rompieron el material de varios fotógrafos y destrozaron la cabina del VAR; también tuvieron acceso al estacionamiento del estadio y se enfrentaron con la Brigada Militar. Tan pronto como terminó el partido, los fanáticos del tricolor ingresaron en la cancha y comenzaron a destruir todo cuanto tenían por delante. El equipo de Palmeiras huyó al vestuario por temor a agresiones, y el volante Raphael Veiga, elegido figura del partido, debió interrumpir la entrevista que estaba haciendo para correr y salvar su integridad.