¿El nuevo Grondona?

Chiqui Tapia: el "pibe" de Concepción que hizo historia en AFA

Por primera vez en casi 40 años, un presidente de la Asociación del Fútbol Argentino será reelecto y no se llama Julio Humberto Grondona. Un repaso en la historia del "pibe" de Concepción que se convirtió en una de las leyendas del fútbol argentino.
martes, 19 de mayo de 2020 · 13:58

Finalmente los rumores se volvieron cierto y este martes en horas de la tarde la institucionalidad del fútbol argentino presenciará un hecho insólito. Por primera vez en casi 40 años, un presidente de la Asociación del Fútbol Argentino será reelecto y no se llama Julio Humberto Grondona. Recordando que "Don Julio" estuvo 35 años en el sillón de Viamonte  y hasta el momento nunca nadie había logrado ser reelecto. Nadie hasta que apareció Claudio Fabián Tapia. El "Chiqui". Un sanjuanino de 52 años que esta tarde será revalidado mediante una Asamblea virtual -la componen 43 dirigentes- como titular de la casa por otro período (2021-25, empezando ahora), para cuando completará ocho años de poder, con chance a otros cuatro. 

El Chiqui Tapia pasó su infancia y adolescencia a la vuelta del club San Martín, en Concepción. Moría por esos colores y no dejó de seguirlos. "En el año vengo 5 o 6 veces. A veces más, porque San Juan es mi lugar en el mundo, es donde digo que voy a terminar mi vida, pensando en llegar bien, en disfrutar. Uno vive de una manera que no valorás nada, no mirás a los costados, sólo para adelante y mi vida no fue tan fácil, y eso que vivió mi papa no quiero vivirlo yo”, contó Tapia en una entrevista con Tiempo de San Juan que te invitamos a repasar en el siguiente link. 

"Cuando estoy entrando en Caucete bajo la ventanilla y tomo aire, me gusta mucho”, dijo en la misma entrevista. A pesar de su amor por San Juan, decidió probar suerte con el fútbol en Buenos Aires. De orígenes humildes, Tapia llegó a la gran urbe y consiguió trabajo como barrendero. Precisamente ésta es una de las ramas que aglutina el gremio de camioneros y ese fue el inicio de su cambio de suerte.

¿Cómo llegó a ser un Moyano?

Tapia necesitaba hacerse atender por un médico, concurrió al local de la obra social de camioneros y así fue que entabló relación con una de las mujeres que cumplía funciones allí. Esa mujer era nada más y nada menos que María Isabel Paola Moyano, hija de Hugo Moyano, líder de camioneros y presidente de Independiente de Avellaneda.

El “Chiqui” entró bien a la familia, se hizo querer y fue prácticamente adoptado por Hugo Moyano como un hijo más. Esto despertó los celos en uno de los hijos biológicos de Moyano, Pablo, ya que Tapia había conseguido una cuota de poder muy importante dentro del gremio de camioneros y Pablito veía peligrar sus aspiraciones para heredar el liderazgo de su padre.

Al sanjuanino lo “reubicaron” y esto fue la llave para llegar a consolidarse con el correr del tiempo como presidente del club Barracas Central, hoy en la B Metropolitana. Allí se transformó en protagonista de un hecho sin igual en el fútbol argentino: es el único presidente que en vida tiene un estadio que lleva su nombre, el del club que preside. Barracas es un club ubicado en un barrio en el que hay muchas empresas transportistas de Capital Federal.

Una característica de Tapia desde hace algún tiempo es cómo se codea con el poder. Ser el yerno de Hugo Moyano le permitió rozarse con Julio Grondona, ya fallecido, con Marcelo Tinelli y hasta con el mismo Mauricio Macri. Precisamente fue uno de los tres dirigentes que, junto a Moyano y Tinelli, estuvieron en la Casa Rosada analizando el futuro del fútbol argentino.

Hoy, Tapia juega un papel fundamental en el fútbol argentino. Fue vicepresidente de AFA en épocas de don Julio, es la voz cantante de la divisional donde milita Barracas, su actitud de “no borrarse en las malas” fue destacada por el exayudante de campo del “Tata” Martino, Jorge Pautasso y hace pocos días apareció en una foto junto a Diego Maradona, de estrecha relación con Gianni Infantino, presidente del FIFA.

Perfil

Hijo de Washington Tapia y Leonor Olivera, está casado con Paola Moyano con quien tiene cuatro hijos. Llegó a Buenos Aires desde San Juan cuando era pequeño junto a su familia. Estudio en el barrio de San Telmo y vivió en su infancia y su adolescencia en el barrio porteño de Barracas.

Trabajó desde muy joven como barrendero, luego jugó en las inferiores del Club Atlético Barracas Central como delantero. Llegó a jugar en Primera División en ese club. Luego jugó en el Club Sportivo Dock Sud y posteriormente comenzó a trabajar en el Sindicato de Camioneros.

En junio de 2001 asumió como presidente del club en un momento complicado institucionalmente de Barracas. Así comenzó su carrera como dirigente deportivo.

Fue integrante de la mesa de la divisional primera C, luego presidente de la C. Tuvo un breve lapso en que fue DT y dirigió al primer equipo. Perdió el ascenso con Argentino de Rosario. Reconstruyó social y ediliciamente con obras al club.

En 2010 Barracas consigue el segundo logro deportivo bajo su presidencia y asciende a Primera B.

Actualmente transcurre el quinto mandato como presidente de Barracas Central.

Fue integrante del Comité Ejecutivo de AFA por Primera C. Miembro titular de la mesa divisional de Primera B. Esto le permitió transformarse en miembro de Comité Ejecutivo de AFA y ser nombrado secretario de Torneos de la AFA.

Fue galardonado como dirigente destacado en los Premios Alumni por la Primera C y en dos ocasiones como dirigente de Primera B. En 2015 acompañó al seleccionado argentino de fútbol a las giras por Estados Unidos, China, Italia y a la Copa América de Chile. Es nombrado vicepresidente segundo de la Asociación del Fútbol Argentino y se convierte en candidato a presidente de Asociación. 

En 2016, presidió la delegación que disputó la Copa América del Centenario, en los Estados Unidos.

 

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