El angustiante relato de Facundo Affranchino copó las portadas de los medios deportivos. El ex River y San Martín dio detalles de la dramática situación que vivió en Ecuador, donde el club que lo contrató, el Centro Deportivo Olmedo, no le pagaba y como consecuencia no tenía para comer. Por esa misma institución, ubicada en la ciudad de Riobamba, pasó también Ricardo Horacio Dillon.
"Vi las declaraciones de Affranchino. No sé cuál fue la realidad de él en el día a día, si le habrán pagado o qué. En mi caso, yo en noviembre del año pasado ya le dije a la gente de Olmedo que no iba a continuar porque no me gustaban algunas cosas, como ellos se manejaban, y que iba a escuchar otras ofertas", contó el "Flaco".
El mendocino, sanjuanino por adopción, está en Ecuador desde 2018. Allá se convirtió en leyenda después de lograr el ascenso a la máxima categoría con Olmedo, club al que decidió renunciar a fines del año pasado por conflictos con la dirigencia. "Mientras yo estuve se atrasaron, pero cumplieron. Yo decidí irme por inconvenientes, por ejemplo no me daban las ´armas´ para pelear o pedía una comida y me daban otra. Es un club difícil en ese aspecto", apuntó.
Qué dijo Affranchino.
Facundo Afrranchino estuvo en conflicto con el club Olmedo y contó que no tenía para comer en un país donde el coronavirus dejó muchos muertos, especialmente en Guayaquil. "Fue una supervivencia. Comíamos lo que encontrábamos con mi novia. A veces ni siquiera nada que ver con un almuerzo o con una cena, la cuestión era llenar la panza de alguna manera”, contó.
Affranchino había firmado por dos temporadas con el club ecuatoriano a principio de este año y el conflicto se originó por la manera en la que se fue de Villa Dálmine: "En Olmedo se demoraron para pedir mi habilitación. Cuando la solicitaron, pasada la segunda fecha, la FIFA dio una provisional donde podía jugar por tres meses mientras analizaban mi caso con Dálmine, pero ellos ya sabían de esa situación. Estaba dispuesto a hacerme cargo de un resarcimiento económico".
El futbolista explicó en diálogo con Télam que en Olmedo lo instaron a modificar el contrato para inscribirlo en un Fair Play económico. "Prácticamente, me pedían que rompa ese contrato y hacer uno nuevo, por un año y que resignara el 50% del sueldo. No estuve de acuerdo, no lo quise hacer y tampoco tenía garantías. O te bajas del contrato o no te inscribimos, esas fueron las palabras", contó Affranchino, quien solo jugó un partido de presentación.
“Tres meses sin cobrar en un país dolarizado y como no estoy sobrado económicamente como para mantenerme, ya no teníamos recursos para vivir. De Argentina no me podía salvar nadie porque los medios para mandar dinero estaban cerrados. Comíamos un té con galletitas, unas tostadas, y eso era nuestro almuerzo o cena porque no teníamos ni un paquete de fideos. Un compañero me ayudó un poco, pero no podía pedir mucho porque no sabía si lo podía devolver. No tenía sueldo, no tenía dinero y la sufrimos mucho", agregó.
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