Sin asados pero con hielera y banderas. Una multitud de fanáticos se hizo presente en El Villicum para disfrutar de la última fecha del Turismo Carretera, que tuvo la particularidad de celebrarse con público por primera vez desde que se desató la pandemia.
Fueron 4.000 los lugares habilitados, los mismos se agotaron en cuestión de horas. Todos se ubicaron, sin excepciones, en las tribunas que posee el circuito albardonero, que son 4.

Hubo un estricto control en los ingresos. Efectivos policiales controlaron el tránsito en Ruta 40 y dirigieron a los vehículos que llegaron al recinto para vivir la última del TC en San Juan. Adentro, el operativo fue aún más riguroso. Los espectadores tenían prohibido transitar por las calles internas, salvo por alguna emergencia. Todos debían respetar sus ubicaciones en las gradas.

San Juan, pionera en recibir publico en el automovilismo en medio de la emergencia sanitaria, no quiso dar un paso en falso. Esta tarde ocurrirá algo parecido con el ciclismo, cuando se dispute la primera carrera de elite fuera de un autódromo.
