miércoles 29 de abril 2026

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
liga femenina

Tres generaciones y una misma camiseta: abuela, madre e hija, unidas por amor al fútbol

Una de las historias que tienen vida en el femenino local es la de tres mujeres que comparten la misma sangre y los mismos colores y que cada fin de semana cumplen el sueño de jugar a la pelota en Primera.

Por Redacción Tiempo de San Juan

Una imagen vale más que mil palabras y la historia que se esconde detrás de esta fotografía que inicia este texto de seguro tiene un valor todavía mayor para sus protagonistas. Es que abuela, madre e hija no sólo comparten las sobremesas de los domingos sino también los terceros tiempos de cada partido que juegan. Tienen la misma sangre y también la misma camiseta. Santa Bárbara es el equipo del fútbol femenino sanjuanino en el que juegan, hacen goles, festejan, ríen y lloran. 

Como si fuera un cuento de Pelota de Papel o del mismísimo Negro Fontanarrosa, aunque protagonizado por personajes femeninos -algo que poco a poco se vuelve habitual con la inclusión de la mujer en un deporte acaparado por los hombres-, tres integrantes de una misma familia pero de generaciones diferentes comparten minutos dentro del campo de juego, siendo partícipes de hazañas que el día de mañana serán material de historia dentro del legado familiar. 

Si bien son tres las jugadoras que aparecen en la imagen, los rostros que no se pueden apreciar son los que transforman el típico momento de festejo en algo más, porque ese abrazo que están a punto de darse madre e hija es el del ascenso a Primera y es en la mitad de cancha, después de que la delantera que convirtió el gol corrió hasta allí para celebrar con la defensora, la misma que dio a luz hace unos treinta y pico de años atrás.

Desgraciadamente para el color del cuento, la tercera en cuestión, la nieta de la goleadora, observaba la emotiva celebración desde afuera y -vaya uno a saber- quizás fue el motivo que la impulsó a conformar ese tridente que hoy se viste de celeste para jugar a la pelota.

La abuela es Fany Zárate, también conocida como la 'Vieja'. A sus 57 años, todavía tiene resto físico para correr durante los 80 minutos de juego (40 y 40) de cada encuentro semanal y con una actitud envidiable contagia de ganas al resto. Para ella, el gol es el pan de cada día y, a pesar de algunas limitaciones de velocidad y altura, se las ingenia para burlar la defensa rival y perforar las redes ajenas. 

Su única hija mujer, Rosalía Zárate de 37 años, es la que creció -como ella dice- mamando la pasión por la redonda y nunca mejor empleado pudo haber sido el término, pues su madre fue quien se la transmitió. Con una mamá un tanto diferente al resto por dedicarse a jugar al fútbol, fue testigo del inicio del histórico Palermo, uno de los primeros equipos de fútbol femenino de San Juan. En él jugó Fany, en esa misma escuadra que hizo escuela en la disciplina y se ganó la chapa que hasta hoy reluce. "A mi mamá, el fútbol le corre por las venas", asegura.

Y así como su progenitora lo hizo con ella, ella lo repite con su hija Daiana Zapata de 16 años. Nieta de la 'Vieja' e hija de Rosalía, esa defensora central que habla todo el tiempo mientras el esférico se mueve de un lado a otro, tiene un respaldo que le provoca respeto y la vuelve una mediocampista responsable y comprometida con el juego. Hace unos pocos meses que se incorporó al combinado, pero ya ganó terreno como titular entre las volantes del equipo.   

Juntas, con el objetivo de mantenerse en la categoría elite del fútbol local pero con la satisfacción de contar con dos pilares adentro y fuera de la cancha, estas mujeres sorprenden a muchos que conocen su historia.

"Una vez mi mamá se cayó y, como quedó tirada en el suelo, fui a ver cómo estaba. Le dije '¿estás bien, mami?' y el árbitro me miró raro y me preguntó que por qué la llamaba así. Empecé a reír y le dije que porque era mi mamá", relata Rosalía y agrega: "También le comenté 'y esa que está ahí (dentro de la cancha) es mi hija'".

Con personalidades diferentes, las traes generaciones se complementan de buena forma no sólo dentro del esquema de juego que tiene a una en el fondo, a otra en el medio y a otra en la delantera, sino también en la convivencia de vestuario ante el dolor de la derrota y la alegría de la victoria. "Mi mamá es muy positiva, nos inyecta energía todo el tiempo; yo soy la autocrítica, la que aveces grita y analiza lo que hicimos. Mi hija, en cambio, es la más seria de las tres, la que intenta suavizar mis formas y nos reta todo el tiempo. 'Ay, abuela; ay, mami' nos dice siempre", detalla.

Entrenan tres veces por semana en la plazita que está detrás de la Terminal de Ómnibus, pues no cuentan con un espacio físico para hacerlo como un club y junto a sus compañeras de equipo conocen de sacrificio. Para ellas, 'sangre, sudor y lágrimas' no es sólo una frase conocida -inspirada por un discurso de Churchill- sino un presente muy presente. Sin embargo, pese al esfuerzo que les representa hacer lo que les gusta, sin importar cómo terminen los resultados de cada partido, cada vez que acarician la caprichosa se sienten dichosas. 

Hay equipo. El team de Santa Bárbara casi completo con el tridente F-R-D

"Compartir esta pasión con mi hija no tiene precio", dice Rosalía y sigue: "Me llena de orgullo ser una mujer futbolista, que mi hija lo sea y mi mamá también. Nunca pensé que pudiera ser posible pero la vida me dio este regalo que tanto disfruto". Sus palabras fluyen todavía más: "Desde que tengo memoria, pagábamos para divertirnos. Jugábamos torneos de barrio que nosotras mismas armábamos y hoy pertenecemos a un sistema. La gente paga para vernos jugar. Es una locura y la comparto con quiénes más quiero. Qué importa si perdemos 15 a 0, si total ya ganamos". 

La historia detrás de su versión del "abrazo del alma"

En la última fecha y peleando el ascenso con otro equipo, la diferencia de gol las llevaría a lo más alto del fútbol local y también de sus metas. En puntos igualaban con Andes Club y estaban obligadas no sólo a ganar sino a marcar la mayor cantidad de tantos posibles para sobrepasar a su rival en la tabla y así subir a Primera. 

En el medio, Fany y Rosalía atravesaban momentos familiares difíciles con una tía cercana gravemente enferma. Su preocupación, inevitablemente, influía en sus performances y hasta último momento dudaron en dar el presente en los últimos enfrentamientos. Lamentablemente, esa hincha que las animaba a seguir adelante con el fútbol y su equipo a pesar de su lastimosa situación falleció. 

"No queríamos jugar ese último partido pero alguien nos dijo que ella hubiera querido que juguemos. Siempre nos iba a ver y nos acompañaba detrás del alambrado. Por eso juntamos coraje y estuvimos en esa final", cuenta Rosalía. 

Después de tanto esfuerzo y a pesar de la tragedia que debieron afrontar por la pérdida, el quinto gol del 5 a 0 provocó el descontrol en la parcialidad de Santa Bárbara y dio lugar a uno de los tantos momentos que sólo el fútbol puede crear. Se fundieron en ese abrazo que no se puede ver pero que se siente porque cualquiera se emociona y quiere ser parte de ese instante, aunque sea sólo como testigo de lo maravilloso que es este deporte. 

Y pensar que algunos dicen que el fútbol es sólo un deporte...

Los domingos en familia son de la pelota y de Boca

Hombres y mujeres, la pasión en los hogares de la familia Zárate - Zapata no se negocia y tiene forma circular. Todo pasa por ahí y es que cuando esta cronista le consultó cuántas horas hablaron de la Selección Argentina el último domingo -Día del Padre- Rosalía respondió con risas. Y sí, ¿en qué asado no fue tema de discusión?

Para la familia de las protagonistas, la pelotita está siempre de moda. "Partido que hay, partido que se ve", comenta mientras asegura que salvo por uno o dos, los demás son fanáticos de Boca. Para ellos, el Xeneize es palabra santa como así también lo es San Martín. "Todos opinamos porque nos gusta mucho. Ahora justo no estamos pasando el mejor momento, pero hemos tenido tantas alegrías", expresa Rosalía.

 

 

 

 

"A mi mamá, el fútbol le corre por las venas  

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

LO QUE SE LEE AHORA
durisima sancion para esteban andrada en espana: un castigo y final anticipado en zaragoza

Las Más Leídas

Mario Josué Ríos, alías Judas.
Este es el exjefe José Orlando Luna. Imagen archivo Tiempo de San Juan
Imagen ilustrativa
El empresario acusado de tres abusos que estaba en Chile pasó por Tribunales con una sorpresiva defensa
Investigan en San Juan el impacto del loro barranquero en la producción de pistacho.

Te Puede Interesar