Mágico. No hay mejor palabra que describa el show de goles y lujitos que brindó la Selección Argentina frente a Chile, cerrando la Fase de Grupos nada más y nada menos que puntero e invicto. Los de Giustozzi ganaron (7-1), gustaron y golearon ante un Aldo Cantoni que se rindió a sus pies.
Después del empate ante Brasil, el conjunto argentino disputó su segunda clásico en el torneo. Clásico porque así se vivió en los vestuarios y en las tribunas. Clásico porque su juego aguerrido. Clásico porque su el eufórico festejo post partido.
Lo cierto es que la albiceleste, último campeón de América y del mundo, se lució frente a un combinado chileno escaso de ideas y juego. Un equipo que castigó y bastante a los muchachos argentinos con faltas innecesarias.
Rosa abrió el marcador, después apareció Alamiro Vaporaki, Lea Cuzzolino y Santi Basile para poner el 4 a 0. Pero un intratable Claudino, sobre el final, sumó tres tantos al marcador y cerró el 7 a 1 final -el descuento de Chile lo anotó Vidal.
La mala de la noche fue la expulsión al pibe Eduardo VIllalba, quien la rompió ante los chilenos.
Ahora, a esperar por Uruguay, el rival en semifinal. ¡Vamos Argentina!