Por más de que Guillermo Barros Schelotto diga que no tiene
redes sociales, lo primero que hizo el domingo cuando se despertó fue buscar en
Internet el video de Jonathan Silva y Cristian Pavón en el que se los ve en un
baño de la habitación del hotel en el que concentran, a la 1.15 de la
madrugada, con un partido muy importante contra Vélez por delante, y en una
actitud bastante sospechosa... Y si bien el técnico demostró que como hacker
fue un excelente delantero, ya que dijo no haber tenido éxito en su misión,
tampoco come vidrio y es consciente de la gravedad de la situación. "Obvio que
me llegó la versión, me contaron. Voy a hablar con ellos. Hoy hay un tema muy
difícil de manejar y son las redes sociales. Nosotros tenemos un plantel
humanamente muy bueno, pero con muchos juveniles que están dentro de una sociedad
que no es ejemplo”, dijo el mellizo. Y por lo visto, ya hay en carpeta un plan
para tratar de controlar a su grupo y hoy, en la vuelta a las prácticas tras el
día libre, empezará a ponerlo en marcha.
"Acerca de este tema, justamente, el sábado escuché que en
el Manchester City, Guardiola les cortó el uso del Wifi en determinados
lugares: entendía que el mensaje no les llegaba a los jugadores debido a que
estaban prestando atención a Internet. Imagínense, si eso pasa en el Primer
Mundo...”, anticipó. Y ese pensamiento, por lo visto, puede acelerar una idea
que hace un tiempo se viene masticando en el club: restringir los celulares y
hacer un uso más responsable de las redes sociales. Incluso, no se descarta que
haya un control sobre lo que publican los jugadores en sus redes. Lógico que el
método Pep es un poco complicado de aplicar, ya que por un lado sería raro que
en un hotel de Puerto Madero se bloque la señal de los teléfonos y por otro,
porque habría varios jugadores que sin comerla ni beberla pagarían los platos
rotos. Aunque no deja de ser una intención bastante firme. Antes de eso,
Guillermo hablará hoy con el plantel en general, pero más que nada con Silva y
Pavón. ¿Tema? Volver explicarles cuál es la dimensión de jugar en Boca, que una
piedrita puede ser un meteorito en ese micromundo, que está pésimo lo que
hicieron en la previa de Vélez con la punta del torneo en juego y con todos los
perseguidores habiendo ganando. Básicamente, que eso no se puede hacer más.
"¿Si habrá sanciones? Eso no lo sé”, avisó el entrenador,
aunque habría multas económicas. Sin embargo, lo que más le interesa a GBS es
que recapaciten. "Todo el mundo sabe que jugué diez años en Boca y tengo bien
en claro las responsabilidades y lo que hay que asumir. Así como está bueno
jugar acá y ser transferido a Europa y convocado a la Selección, hay que tener
una responsabilidad muy grande y saber llevarla”, avisó el hombre que echó a
Osvaldo por fumar en un vestuario después de un partido de la Copa.
La preocupación (y la bronca) de Guillermo no es solamente
que hoy debería estar pensando en Patronato y no en cuestiones ajenas, sino
también que no es la primera vez que ocurre una falta de conducta: ya lo sufrió
con Centurión. "Forma parte de nuestro trabajo ayudar y guiar a los chicos”,
dijo Barros Schelotto, que entiende que se trata de una cuestión generacional
pese a que "hay que poner límites”. Y al parecer, en Boca ya empezaron a
hacerlo.
Teléfono, muchachos.