Desde los estilos, los equipos de Edgardo Bauza siempre se
caracterizaron por intentar hacerse fuertes ofensivamente por las bandas. Y ahí
es donde toman mucho protagonismo los laterales. En San Lorenzo, bajo su
conducción, Julio Buffarini y Emmanuel Mas crecieron mucho en sus rendimientos
al punto de ser unos de los puntales en la consagración de la Copa Libertadores
de 2014. Es raro que, desde ese punto de vista, al DT lo tilden de defensivo ya
que, si uno frenara los DVD en la mayoría de los avances del equipo hasta ¾ de
campo rival, encontrará (en simultáneo) a los dos laterales proyectados,
independientemente del esquema táctico con el que jugaba San Lorenzo , que lo
hacía, por lo general, dentro de un 4-2-3-1 o un 4-4-2, si es que le hacía
lugar al doble 9 y quitaba un mediocampista.
En el último San Pablo que disputó la Copa Libertadores
2016, los laterales, dentro de un esquema 4-2-3-1, también fueron de
características ofensivas, como Bruno y Eugenio Mena; y por delante tenían
jugadores explosivos y de desequilibrio como Wesley, Kelvin, Ganso, Centurión
(que hasta llegó a ubicarlo como "falso 9") o Michael Bastos. En la
Liga de Quito que ganó la Libertadores en 2008 tuvo a Joffre Guerrón, Paul
Ambrosi y Luis Bolaños.
Desde las características, desde el momento que Bauza juega
con dos laterales con alma de wines y que, en caso de ubicar un solo punta,
junta para la elaboración a ofensivos como Piatti, Romagnoli y Correa; o
Sebastián Blanco y Pitu Barrientos, o reubica como volante por la derecha a un
delantero rápido y encarador como Héctor Villalba, no se lo puede tildar de
defensivo. ¿Dónde se puede prestar la confusión? Sí es cierto que hay momentos,
tramos de los partidos, dependiendo del contexto, que puede pararse así. Si es
visitante (aunque no siempre), si ve con buenos ojos una igualdad porque quizás
observa al equipo condicionado desde lo físico por una seguidilla de partidos,
porque la tabla o los cruces le permiten jugar con los dos resultados, porque a
veces hace planteos que buscan darle prioridad a la solidez defensiva para,
luego, salir rápido de contragolpe. Y también porque, cansado de sentirse
cuestionado o encasillado como defensivo, él también empieza a jugar con
declaraciones como "Nos dicen mezquinos, que no atacamos y que defendemos.
Los jugadores no me hacen caso, yo quiero que ataquemos menos, pero ellos se
van al ataque", fue la irónica respuesta en una de las conferencias de
prensa y tras sostener un invicto de 14 partidos en San Lorenzo.
Dos claves del sistema del Patón Bauza que se mostraron en San Lorenzo: la diferecia de la proyección de los laterales como local (ante Arsenal) y como visitante (frente a River), ambos en 2014.
Le gusta también la línea de 3 (como jugó en Liga Deportiva
de Quito) y de 5 también. Sobre todo para jugar de visitante, puede recurrir a
ella. En el Ciclón, una vez ante River en el Monumental (2014) formó con
Buffarini, Valdés, Mercier, Gentiletti y Kannemann; ante Godoy Cruz, en
Mendoza, con Catalán, Prósperi, Fontanini, Kannemann y Arias; y ante Gimnasia,
en La Plata, con Prósperi, Cetto, Fontanini, Valdés y Kannemann.
En la selección, la defensa que le dejó armada Gerardo
Martino debería ser de su agrado, por lo que no sería descabellado que convoque
a Buffarini, pero para jugar de mediocampista.
Está claro que, ante un grupo de entrenadores que se fueron
cotizando como Almeyda, Cocca, Gallardo, Arruabarrena o Sava, por citar algunos
nombres, el Patón aparece más como un viejo zorro de la escuela pragmática.
Pero no es defensivo. En todo caso, es un DT equilibrado que entiende que los
partidos tienen momentos y que no necesariamente hay que jugar siempre igual.