Una multitud colmó las calles de Palermo para ver de cerca a Franco Colapinto, que encabezó una exhibición única al volante de un Fórmula 1 en pleno corazón de la Ciudad de Buenos Aires. El joven piloto ofreció un espectáculo cargado de adrenalina, con maniobras al límite que hicieron estallar al público.
A bordo de un monoplaza histórico con motor V8, Colapinto fue elevando la intensidad con el correr de las pasadas. Trompos, aceleraciones y maniobras milimétricas marcaron el ritmo de una jornada que tuvo como protagonista excluyente al argentino, ante una convocatoria multitudinaria que superó ampliamente las expectativas.
El momento más impactante llegó en el cierre. En su última salida, el piloto llevó el show al extremo con una seguidilla de trompos cada vez más agresivos, hasta que el auto evidenció un principio de incendio en la parte trasera. La situación fue rápidamente controlada por el equipo de asistencia, sin que pasara a mayores.
Lejos de empañar la jornada, el episodio terminó de encender a la gente. Colapinto se bajó del auto, saludó a los fanáticos y recibió una ovación cerrada que coronó una exhibición tan intensa como emotiva.