Orlando, la ciudad mágica de Florida, donde los parques temáticos son
las grandes atracciones de 40 millones de turistas que llegan por año. Allí
está el River ganador de Marcelo Gallardo, con D´Alessandro, Ponzio, Alario y el caucetero Zacarías Morán, quien por primera vez
participa de una pretemporada con el plantel de Primera. Desde Estados Unidos,
en un mano a mano con Tiempo de San Juan, el volante central cuenta cómo es
cumplir "el sueño del pibe”.
"Reza, espera y no te desesperes”. Esa frase, como otras tantas, brilla
más que nunca en la piel de Zaca. El sanjuanino que con 11 años dejó todo para
jugar al fútbol en Núñez, hoy vive uno de los momentos que no olvidará nunca:
compartir convivencia y entrenamientos con amigos y compañeros de las inferiores
y otros cracks a los que idolatra. "Me pongo a pensar en esto y digo ´qué
locura´. La verdad que es increíble, no sé cómo expresarlo. No sé si es que no
caigo o es que me adapté bien a todo”.
El hotel Gaylord Palms Resort & Convention Center tiene 9 plantas y
más de 1.400 habitaciones, y es el hospedaje de lujo del plantel millonario.
Zaca tiene la habitación 7307, la que comparte con Luis Olivara, otro de los
chicos que la pelea como él. Desde allí no deja de reflexionar sobre esta gran
chace que le dio el "Muñeco” y la que deberá defender frente a los consagrados
que están en su posición. "Estoy aprendiendo mucho de ellos, son unos animales.
Desde hace tiempo que me llama la atención Leo Ponzio, por su experiencia en
los partidos y entrenamiento”, expresa.
Al mismo tiempo se deshace de halagos hacia el "Cabezón” y en sintonía
con el plantel de Primera, avisa que se viene un River enchufadísimo. "No caigo
que estoy en la pretemporada, entrenando con él. Lo veo súper mentalizado en
ganar, te das cuenta en los entrenamientos. El plantel, en general, está con muchas
ganas y predisposición para el semestre que viene. Estamos muy bien, ojalá se
venga un River ganador. Hay plantel”.
Desde el lunes 27 de junio, el plantel hace las prácticas en doble
turno en el complejo deportivo ESPN Wide World Sports Complex. Según el caucetero,
la pretemporada con Primera poco se asemeja a la de Reserva. "Es durísima pero es
increíble. La verdad que me sentí bien porque empezamos todos de cero, estamos
todos iguales. No es el mismo ritmo que en Reserva, cambió mucho, es todo más
intenso”.
En sus ratos libres, aunque no es muy simpatizante de las redes
sociales, utiliza Instagram para subir alguna postal de su estadía en Orlando.
También disfruta de las charlas con compañeros como Seba Driussi, a quien
conoce de las inferiores, y con el arquero Augusto Batalla, con quien comparte
mates. Dice que no fue a ningún parque temático y que tampoco lo hará, ya que
su cabeza está enfocada cien por cien en el fútbol y prefiere no desviar la
atención. "Me preguntan si fui a visitar lugares y les digo que no. Mi compromiso
es entrenar, trabajé nueve años para esto y no quiero perder esta oportunidad.
Ojalá siga estando en el plantel”.
A sus 20 años se lo nota un chico maduro y seguro de lo que quiere.
Dice que parte de su personalidad la forjó con la experiencia de estar lejos de
casa, de sus padres, de su hermana y de su querido Caucete. "Soy agradecido por
cómo me criaron. Siempre me dieron la responsabilidad de que elija y haga lo
que quiera. Nunca mis padres me obligaron a jugar al fútbol, siempre me dijeron
que el día que no quiera seguir, que deje. Inconscientemente tenés toda la
responsabilidad y al pensar decís ´tirar todo a la borda sería una lástima´.
¿Si me considero un ejemplo? No, no me gusta ponerle ese nombre. Si lo ven
bien, mejor”, comenta.
Zacarías llegó a River en 2007, con un puñado de ilusiones a cuesta y
la humildad como bandera. Dejó todo en San Juan, pero también logró todo en
Buenos Aires. En varias de las categorías inferiores del Millo fue capitán y
hasta campeón del mundo Sub-17 en Madrid, en 2013. A nivel selección vistió la
casaca en Sub-15, Sub-16 y Sub-17, con
esta última se consagró campeón del Sudamericano también en 2013. Ahora le
resta dar su salto en Primera, ese que estuvo cerca de dar este año cuando fue
al banco frente a Vélez y con la casaca 34. "Fui dando pequeños grandes saltos.
Este club te propone una mentalidad ganadora dentro de la cancha y es muy
bueno. Tuve que esperar mucho para mi primera pretemporada pero siempre fui
consciente del club en el que estaba, sabía que me iba a costar el doble. A
veces me preguntan cuándo voy a debutar y yo les digo ´si vos tenés ganas de
que debute, imagínate yo´. Ojalá se me pueda dar”.
Fotos exclusivas para Tiempo de San Juan. Gentileza Prensa River Plate/Diego Haliasz