Hoy, a las 21.45, el Boca de Guillermo Barros Schelotto se
enfrentará a Carlos Bianchi. Es uruguayo ahora, se hace llamar Pablo Repetto y
dirige a Independiente del Valle, un equipo de Ecuador. Pero es él, consolidada
la transmutación. Sentado a una mesita de mármol en el lobby del hotel
Intercontinental, el entrenador del equipo que aventaja la serie semifinal por
2-1 le dice a LA NACION -y le sugiere, le enseña, le desliza- que a la
Libertadores se la juega con el resultado, que en estas llaves se sobrevive con
paciencia, orden y tranquilidad, que atacar se ataca directo, sin poesía, y que
está buenísimo que los medios hablen bien del rival. Hay una sola diferencia
con lo que profesaba el hombre que reinventó a Boca, y es ésta: el técnico de
Independiente del Valle no tiene problemas en decir que "una cosa es el
favorito y otra el candidato". Y amplia: "Candidatos somos nosotros;
yo creo que vamos a ganar. El favorito, en cambio, lo es por historia, por sus
títulos, su gente, y está bien que Boca ocupe ese lugar. Pero el candidato es
Independiente".
-¿Por qué?
-A todo el mundo le quedó el 0-1 contra River como
referencia, le quedó esa sensación (NdeR: la revancha de los octavos; en la ida
habían ganado 2-0). River nos atacó a tal punto que la figura fue nuestro
arquero, sí, y quizá sea por eso que hay un gran optimismo acá. Pero
Independiente no jugó todos los partidos así. Aquella noche, además, jugamos
con el resultado también. Nunca estuvimos afuera de la copa. Ni riesgo de ir a
penales corrimos siquiera.
-En la estrategia, Pablo, ¿estaba que tu arquero sacara 15
pelotas de gol?
-No, no, obvio que no. La idea era presionar arriba, no
queríamos defender así. Pero el resultado siempre te condiciona, quieras o no.
Jugara como jugara, River sabía que el que se clasificaba era el rival. Hubo un
solo partido, de los 13 que jugamos, en el que los muchachos se alteraron un
poco.
-¿En cuál?
-Contra Boca, en el primer tiempo. Después de que Pérez
metió el gol (y no cualquier gol: era un gol de visitante, además) el equipo se
empezó a apurar. Lo vi impaciente, algo que no había pasado jamás. Cuando llegó
el entretiempo, les dije: "Muchachos, quedan 45 minutos y otros 90 más.
Hay tiempo. Sigamos igual". La Copa se juega con paciencia, tranquilidad.
Y volvimos a jugar así.
-Salvo cuando Azcona la paró, controló mal, vino Tevez y.
-Ah, sí, ahí sí; ahí pensé: "Sonamos". La gente
justo había empezado a cantar "ooole, ooole", y entonces la tocamos
para atrás: del "ooole" se pasó al "ahhhh". No, dejame; no
me gustan esas cosas a mí. Parecen una maldición. Siempre me pasó igual: la
gente arranca con el "ooole" y a mi equipo le meten un gol, hay un
tiro en un palo, no, dejá nomás. Cuando lo escuché me quería matar. Si de algo
estoy convencido es de que todo lo que se hace en el fútbol tiene que ser para
ganar. Jugar vistoso, no: hay que ser efectivo al jugar. La pregunta que
debemos hacernos es qué es lo mejor para ganar, no lo mejor para caer simpático
o que alguien diga "qué lindo jugás". Yo no quiero ser bonito. Ésa es
la pregunta: qué es lo mejor para ganar.
-¿Y la respuesta?
-Ahora, un golpe por golpe, quizá. Que Boca pegue, y
nosotros también. Dos chances contra una, por ejemplo. Boca nos ataca dos veces
pero nosotros lo hacemos una, bueno, eso quizá nos sirva, eso está bien. Porque
si Boca mete un gol nos deja afuera, pero si lo metemos nosotros tiene que
convertir tres. La meta es un gol.
-A veces se habla más del efecto de la Bombonera que del
juego de Boca en sí. ¿Cómo lo viste al equipo durante la Copa?
-Si Nacional convertía el penal, Boca no estaría acá (NdeR:
en la última serie Orion se lo atajó a Romero cuando los uruguayos ganaban
3-2). Es un equipo duro, ojo, pero se le puede ganar. Cerro Porteño le metió un
gol acá, Nacional también, y fijate quién lo salvó: Pavón (NdeR: autor del 2-1
parcial y el 1-1 final). Boca tendrá con él la profundidad que le faltó en
Quito.
-No es el Boca de Bianchi, ¿no?
-No, ni hablar que no. Y más si se instala que está obligado
a ser campeón. Todo lo que se está diciendo nos viene muy bien. En toda la Copa
nos vino muy bien.