"A mí particularmente nunca me pidió comprar árbitros y yo tampoco lo permitiría. Pagamos premios a los jugadores, ¿y encima hay que salir a pagar árbitros? Eso sería una cuestión que no corresponde. Es un delito y no voy a permitir una cosa así”. Así se manifestó Roberto Mallea, el presidente de la institución acusada de sobornar arbitrajes, el Club Atlético de la Juventud Alianza, y también fiscal correccional del Poder Judicial. Dice que el soborno es un delito, pero prefiere no hacer una denuncia y bajar la pelota.
El escándalo comenzó la semana pasada luego del empate entre Alianza y Sportivo Desamparados en Puyuta. Allí, en una nota con Radio La Voz, el DT Puyutano, Ricardo Dillon, enfurecido se sacó los auriculares y salió a buscar a Mallea, que según los periodistas, le hizo una seña: "cerrá el pico”. Todo pasó cuando Dillon se quejaba de una falta previa que vio en la jugada del gol del empate de Alianza. Resulta que en ese interín, aprovechando la ausencia del técnico de Sportivo, apareció el actual DT de Alianza y ex dirigente, Jorge Merino, para decir al aire: "Si yo te hablo de la cantidad de árbitros que pidió que le compremos cuando estaba en Alianza…”.
Nuevamente con los auriculares puestos, Dillon se defendió diciendo "está hablando boludeces, si compraron árbitros fue cosa de ellos, yo no me dedico a eso, yo me dedico a trabajar, me dedico a jugar al fútbol”.
Después de la grave acusación, Alianza y sus dirigentes quedaron en el ojo de la tormenta. Sobre todo Mallea, quien tiene un cargo en el Poder Judicial y después del tremendo escándalo confesó estar en una situación "incómoda”.
Aunque se desligó de los dichos expresando que jamás le pidieron comprar árbitros y mucho menos desde la dirigencia lechuza se llegó a tal extremo, remarcó que el tema saltó por un momento de ofuscación. "Eso fue producto de que él siempre crea un manto de sospecha cada vez que juega con Alianza, será porque los resultados no se le dan. De ahí en más no podés poner en duda el trabajo ni la capacidad de los árbitros. Simplemente no hay que darle más importancia de la que ha tenido, sino sería empezar a agrandar las cosas y no le hace bien a nadie”.
El fiscal y dirigente se refirió al tema y destacó que es un "mito” establecido en el fútbol desde hace años, e incluso en su época como jugador. "Lo vengo viendo desde la época en que yo jugaba al fútbol y la gente se aprovecha de eso. Yo sinceramente no creo mucho en esas cosas, salvo cuestiones muy puntuales. Los árbitros son seres humanos y se pueden equivocar. Es el folclore del que pierde. Hay que tratar de evitar todo eso, hay que erradicar esos pensamientos”.
Desde la parte judicial Mallea explicó que el soborno a los jueces es un delito y si se puede denunciar fácilmente con pruebas que consten el mismo. Según la Ley 20.655, en su artículo 24, bajo la rúbrica genérica del Capítulo IX de la Ley "delitos en el deporte”, será reprimido a prisión de un mes a tres años, si no resultara un delito más severamente penado, el que, por sí o por un tercero, ofreciere o entregare una dádiva o efectuarse promesa remuneratoria, a fin de facilitar o asegurar el resultado irregular de una competencia deportiva o del desempeño anormal de un participante de la misma.
Según Mallea desde Alianza no harán ninguna denuncia al respecto pero, de seguir con el tema, la situación sería otra. "En un momento de calentura dicen cosas o palabras que no corresponden, lo que no significa que sea real”, apuntó.