Ambos
llegaron a la Vuelta a San Juan en los años ´80, Horacio Abadia en la primera
(1982) y Delfor Castro en la cuarta (1986). Con cronometro en mano, desde hace
años son los encargados de controlar el tiempo de todas las etapas de la
Vuelta. Son un verdadero clásico de la popular competencia y aunque superan los
60 años de edad, dicen que el ser cronometrista no tiene fecha de vencimiento.
Durante
la contrarreloj del día jueves, Abadia está sentado en la mesa de control
fiscalizando los tiempos de cada uno de los ciclistas. Dice que esa es su labor
desde hace 34 años, aunque confiesa que en las primeras etapas hasta se
encargaba de barrer las rutas previo al paso del pelotón. Su colega Delfor anda
de aquí para allá, también con el cronómetro en su mano. Si bien hizo el curso
de comisario deportivo en el ´78, se sumó más tarde al Pedal Club Olimpia y a
la organización de la Vuelta. "Yo no hice nunca ciclismo pero me gustaba
acompañar a los pedaleros. Hice el curso de comisario en los ´70 y desde entonces estoy. Es muy
lindo formar parte de esto. Y cuando algo te gusta, haces las cosas lo mejor
posible para seguir perfeccionándote”, añade Castro, quien además tiene
experiencia en la Vuelta a Mendoza, San Luis y Alto Valle de Río Negro.
Por
su parte Abadia, quien es jubilado y su única actividad actual es el ciclismo,
cuenta que en su adolescencia andaba en bicicleta y aunque es un apasionado de
todos los deportes, el fanatismo que siente por el ciclismo no se compara con
nada: "El amor por el ciclismo no se puede explicar. Sobre todo cuando vivís de
cerca la experiencia de la Vuelta, una carrera que me hubiese gustado correr de
joven. Cada Vuelta es una experiencia nueva, diferente, siempre es más linda”.
La
Vuelta no es para cualquiera y ellos lo saben. Dicen que el ser cronometrista
implica muchas horas fuera de casa, horas de concentración y puro trabajo.
Delfor comenta que en los días de la competencia sale de su hogar a las 9 de la
mañana y regresa a almorzar algo "rápidito” porque ya a las 16 horas debe estar
nuevamente en la ruta: "En mi casa saben que el ciclismo me gusta, ya están
acostumbrados”, cuenta Castro, quien es perito mercantil y además es Revisor de
Cuentas del Pedal.