En su sangre lleva el ADN riverplatense, basta con mirarle la pierna izquierda en donde luce el escudo millonario. Y aunque por respeto al club de sus amores no gritó el gol que le dio la histórica victoria a San Martín, en el vestuario casi quebró en llanto, pero de emoción, al reencontrarse con su familia y amigos.
Facundo Pumpido, la gran figura de la noche, sintió una rara mezcla de emociones, por un lado la felicidad de conseguir tres puntos valiosos en el Monumental y por otro el haber arruinado la fiesta del club del que confiesa ser hincha.
Pero ya terminado el partido se lo vio sonriente y disfrutando del gran momento con su círculo íntimo, quienes llegaron al estadio a alentar al conjunto sanjuanino. De hecho, su tío Nery, el histórico arquero de River, lo llamó por teléfono apenas terminó el encuentro y le dijo "grité el gol pero despacito porque sino me mataban".