Pasaron casi diez años de aquella histórica hazaña de la Sub-20 en el Mundial de 2005 donde Pablo Vitti (29) les ganó la titularidad a nada más y nada menos que a Lionel Messi y Sergio Agüero. "Me lo recuerdan. Me lo dicen como chiste. En ese mundial Messi iba al banco y yo de titular”, dice entre risas el delantero, mucho más relajado después de su debut, con gol incluido, con San Martín.
El 10 de junio del 2005 arrancaba un sueño mundialista para un puñado de pibes con futuro prometedor. Y qué futuro. Uno de ellos era Messi, considerado hoy el mejor del fútbol del mundial, quien en aquel torneo miraba desde el banco al artillero que hoy viste los colores verdinegros. "Él es el mejor del mundo y se discute si es el mejor de la historia. La verdad es que fui un privilegiado por haber podido estar junto a él, haber podido abrazarme con él en un gol y haber recibido hasta un pase suyo. Lo recuerdo como una de las experiencias más lindas que me dio mi carrera”, comenta.
En aquel Mundial Vitti jugó tres partidos: el primero de la fase de grupos ante Estados Unidos, el de octavos de final contra Colombia y el de cuartos ante España. En el equipo también estaban "Chiquito” Romero y Fernando Gago. "Tengo los mejores recuerdos. Fue un orgullo muy grande y una satisfacción enorme el haber compartido vestuario, plantel y concentración con Messi, Agüero y otros compañeros”.
¿Quién es Vitti?
En lo futbolístico muchos lo saben. Hizo inferiores en Rosario Central, club con el que llegó a Primera y sin dudas le abrió las puertas a otros clubes como Independiente, Liga de Quito y Tigre, entre otros. Pero en su vida íntima, ¿quién es el delantero que después de 11 fechas debutó en el Santo sanjuanino y mojó de entrada?
Nació en Rosario, hijo de Olga y Rubén, dedicados a la confección de ropa de cuero. Tiene una hermana, Georgina, una rubia que en las fotos se ve una bomba. Él, muy familiero, dice que ellos son su sostén principal en la vida. "Tengo una familia excepcional que está siempre. Me apoyan en las buenas y en las malas. Uno cuando más lo necesita siempre están y estoy agradecido a ellos”.
Cuenta que de chico era petiso y que con el correr de los años pegó el estirón hasta llegar al 1.79, altura que lo ayudó a la hora de hacer goles. Además, fana de los tatuajes y del pelo largo, el delantero confiesa ser coqueto. "Me cargan por lo del pelo largo. Porque me pongo alguna crema para cuidarme el pelo. En el vestuario siempre me quedo un poco y bromean con eso. Me gusta el vestirme bien, lo reconozco", dice Pablo, quien añade que el pelo largo lo tiene desde hace diez años, cuando junto a un compañero de Central decidió dejar crecer la cabellera. Casi un metrosexual.
La espera desespera
Pasaron 11 fechas para que Vitti pudiera debutar en San Martín. Si bien lo hizo cumpliendo las expectativas clavando el gol del empate ante Rafaela, confiesa que sufrió mucho el haber estado relegado del fútbol por la lesión (desgarro). "Es la parte más fea el no poder estar, no poder entrenar. Venir al entrenamiento y en vez de estar con tus compañeros, tenés que estar en la camilla. Es la parte en la que el jugador sólo debe alentar. Te dan ganas de estar en la cancha, de ayudar, y ahí es cuando uno la pasa mal, aunque no se nota. Tenés que venir a los partidos y mirarlos de afuera". Agregó que esos largos meses sólo se dedicó a entrenar, acompañado por la familia. "No soy de expresarme pero el no estar me daba mucho fastidio por dentro. Me quedaba en la cama. No quería ver fútbol, no tenía ganas de ir a ningún lado".
Hoy, según él ya recuperado, lo recuerda como una vieja anécdota. Con un gol en el debut, Vitti dice que está motivado y con ganas de sumar minutos en la cancha. "Fue como un premio a no bajar los brazos", comenta el verdinegro.
Más de Vitti
-Es la primera vez que en un debut convierte un gol.
-Su máximo ídolo es el "Burrito" Ortega, aunque reconoce no ser hincha de River.
-En inferiores del Canalla compartió equipo con Damián Ledesma, hoy compañero en San Martín.