El mediapunta escandinavo entró ayer por primera vez en una convocatoria de Ancelotti desde que fichase el pasado 22 de enero por seis temporadas con sueldo de minigaláctico (percibe 1,2 millones por campaña).
La paradoja es que puede estrenarse con el primer equipo pese a comenzar su andadura en el Castilla con altibajos. Cuando llegó, el filial era líder destacado del Grupo II de Segunda B y ahora marcha séptimo y necesitado de una carambola para entrar en el playoff. En ocho partidos sólo ha marcado un gol (el pasado 21 de febrero al Barakaldo) pese a ser internacional absoluto con Noruega y se ha perdido los dos últimos duelos castillistas por una contusión en las costillas. Zidane incluso le dejó una jornada sin jugar por problemas en su adaptación. Ancelotti incentiva con esta llamada a un Odegaard que ya tiene varios privilegios por contrato. Como condición para firmar por el Madrid, su padre exigió que el chico se entrenase al menos cuatro días a la semana con el primer equipo y participar en la pretemporada de los mayores.