Los incidentes comenzaron entre fanáticos y la Policía, para luego continuar entre las hinchadas. Insólitamente, tras la marea de sangre, el partido se inició casi una hora después.
Los tristes y repudiables episodios que suelen machar las canchas argentinas prácticamente un fin de semana tras otro no son una problemática exclusiva de nuestro país. Por el contrario, la ola de violencia se está expandiendo a un ritmo alarmante por cada rincón del mundo.
En esta ocasión las lamentables noticias llegaron desde Serbia, en el marco del 148º clásico entre Estrella Roja y Partizan de Belgrado (acérrimos e históricos rivales). Los incidentes comenzaron minutos antes del inicio del encuentro con enfrentamientos entre violentos del Partizan con la Policía, para continuar luego entre ambas hinchadas.
Ante la incontenible batalla campal que se desató, el partido directamente no había comenzado. Sin embargo, en una decisión irrisoria se dio el visto bueno para que comenzara con casi una hora de demora. Así, bajo un temible panorama (incluso teniendo que interrumpir el partido nuevamente en el complemento), se jugó un derby que terminó igualado sin goles y con el fútbol en un segundo plano.
Los feroces enfrentamientos terminaron dejando el alarmante saldo de 35 efectivos policiales heridos y 41 barras detenidos. "Por suerte ningún policía sufrió heridas graves. Espero que al dictar las sanciones la Justicia demuestre rigurosidad y mande el mensaje de que este tipo de cosas no van a ser toleradas", manifestó el ministro de Interior serbio Nebojsa Stefanovic.
Por su parte, la Federación de Fútbol de Serbia (FSS) también se pronunció al respecto, siendo el comisionado de seguridad Milivoje Mirkov quien alzó la voz manifestando: "¿Cuánto tiempo más tenemos que seguir viendo esto? Yo estaba entre los que no querían que el partido comenzara. La Policía tomó la decisión final después de estimar que había condiciones aceptables para que se disputara el partido".
Un caos de nunca acabar...
Fuetne: Infobae