Djokovic imparable: está cerca de superar su mejor año

Ganó tres de los cuatro torneos de Grand Slam y podría mejorar su récord de la temporada 2011; con la autoridad que viene demostrando, aplastó a Nadal en Pekín.
domingo, 11 de octubre de 2015 · 21:20
Novak Djokovic es tan previsiblemente poderoso que aburre. El serbio, que esta temporada terminará como número 1 del ATP World Tour por cuarta vez en su carrera -ya lo logró en 2011, 2012 y 2014-, oprime, desmoraliza, hiere. No duda; y si lo hace, se repone casi de inmediato. Con extraordinaria flexibilidad y cobertura de la cancha, velocidad, recuperaciones alucinantes, golpes eléctricos y mente de acero,

Nole construyó un muro. Un muro invulnerable para la gran mayoría. Acaba de ganar el ATP 500 de Pekín barriendo a cada uno de sus rivales con una facilidad prodigiosa. Venció a Rafael Nadal por 6-2 y 6-2 en la final, apenas cedió 18 games en los cinco partidos del certamen y el segundo parcial de las semifinales frente a David Ferrer , en el que triunfó 6-3, fue el set en el que más juegos entregó en todo el torneo. Impresionante, realmente.

Si 2011 fue un año de ensueño para Djokovic, el actual puede terminar aun mejor, lo que significaría demasiado. En aquella temporada, la raqueta de Belgrado obtuvo diez títulos (incluidos tres de Grand Slam y cinco de Masters 1000), terminó con un récord de 70 victorias y seis derrotas, y con US$ 12.595.903 en premios oficiales. Este año, el jugador entrenado por Marian Vajda y Boris Becker ya suma ocho títulos (además de Pekín, tres de Grand Slam y cuatro de Masters 1000), un récord de 68 triunfos en 73 partidos (23-4 frente a top diez), y 15.073.389 dólares en premios. Claro que para cerrar su trabajo, al líder del ranking todavía le faltan tres citas que, tranquilamente, puede ganar: el Masters 1000 de Shanghai, el Masters 1000 de París Bercy y el Masters de Londres.

"No puedo ser el mismo jugador que era en 2011 porque mi vida cambió mucho. En el 2014, en términos de la vida fuera de la cancha, ha sido mi año favorito, pues me casé y me convertí en padre. Y este año, en términos de éxito en la cancha, creo que fue el mejor hasta ahora junto con el de 2011", explicó Djokovic, de 28 años, hace un tiempo. Y tiene razón: este año, además, se convirtió en el tercer jugador en la Era Abierta en llegar a las cuatro finales de Grand Slam en la misma temporada, después de Rod Laver (1969) y Roger Federer (2006-07, '09). Sólo le falló la puntería ante Stan Wawrinka en la definición de Roland Garros, el único major que no ganó.

Aquella, en el Bois de Boulogne, fue una gran decepción para el balcánico. De todos modos, lejos de atormentarlo, descansó lo suficiente, se reincorporó, volvió a ensayar estrategias y siguió ganando, incluso con una mayor agresividad que en el dorado 2011. Es más, esta temporada mejoró todos sus promedios vinculados con su saque: aces, 1er servicio, puntos ganados con 1er servicio, ganados con 2do servicio, puntos de quiebre en contra, puntos de quiebre salvados.

Djokovic consigue algo que solo las leyendas, en sus momentos de esplendor, logran: provocar la sensación de que siempre ganarán, hasta cuando están con el marcador en contra. Es más, en el último US Open, Federer tuvo casi dos semanas de maravillosa inspiración. Sus jugadas artísticas fueron una delicia; fue como un bailarín con raqueta. Daba la impresión de que esta vez, en Flushing Meadows, el suizo sí podría ganar el Grand Slam que se le escapaba desde Wimbledon 2012. Pero en la final y con el 90% del público neoyorquino en favor del gran Roger, Djokovic le quitó esa ilusión. Y lo hizo como hasta aquí: con autoridad.

Las virtudes de Nole están a la vista, pero todos en el circuito se preguntan cómo hacer para derrotarlo. No le encuentran la vuelta y, mientras tanto, el serbio sigue sumando y sumando. Su tenis es tan aplastante que aburre. Y allí está lo extraordinario de su figura.

Fuente: Cancha llena 

Valorar noticia

Comentarios