Hace menos de una semana, a raíz del pésimo momento de Sportivo Desamparados, Mario Guerri renunció a la presidencia, abandonando el sueño de la "reconstrucción” del club que prometió en julio del año pasado cuando asumió. Sin embargo, en pocos años, no es el primero que deja la banca mayor del Puyutano, antes pasaron cuatro dirigentes más: a uno se le terminó el mandato y los otros tres se fueron pasándose la pelota entre sí. Un karma dirigencial con escándalos y descensos de por medio.
Miguel Jofré fue el primero en irse en estos últimos cuatro años, a días del debut de Sportivo en la B Nacional. Su salida no fue una más a pesar de que le dejó una gran alegría a los hinchas, ya que después fue duramente acusado por una deuda que le dejó a la institución. Pedro Ponte, durante su mandato en 2013, dijo que éste, después del ascenso, le ofreció un premio al plantel que el club no estaba en condiciones en pagar.
Después de que se le terminó el mandato a Jofré asumió Ricardo Salvá, quien duró sólo once meses como presidente del Víbora. Durante su gestión vivió la participación del equipo en la segunda categoría del fútbol argentino como así también el descenso en la misma. Fue catastrófico, a tal punto que el empresario no soportó aquella situación, de negro panorama en lo futbolístico y económico, y el 31 de julio decidió abandonar su cargo, aunque en un principio se fue por "pedido de licencia”.
Su reemplazante fue Carlos Lanusse, quien en julio del 2012 aceptó el desafió de dirigir a Desamparados ya en el Argentino A. Fue un conocido de la casa, ya que en la anterior gestión fue primer vocal. Afligido por las deudas, no duró mucho y en enero de 2013 le pasó su cargo al tesorero del club, Pedro Ponte, quien llegaría con la intención de brindar apoyo económico.
La gestión de Ponte también fue corta. Es que después del duro descenso de Sportivo al Argentino B, que fue el segundo en menos de un año, abandonó el club diciendo "mi consciencia está tranquila” debido a las fuertes críticas que recibió, al igual que los anteriores dirigentes.
El último de la lista fue Mario Guerri, quien asumió en julio del año pasado entre lágrimas y prometiendo una "reconstrucción” de la institución. Las ganas de sacar al club adelante le duraron poco, ya que después de tener al Puyutano en el fondo de la tabla de posiciones del Federal B, dio un paso al costado. También su renuncia se dio en medio de un escándalo. Es que en medio del campeonato durante su gestión se dio la salida del arquero titular, Rodrigo Tula (ver apartado), a quien desvinculó para abaratar el presupuesto. Sin embargo, después salió públicamente a redoblar la puesta y acusó al jugador de "indisciplinado”.
"Tenías que ir callado y aguantar las decisiones erróneas”
Rodrigo Tula habló después de que Mario Guerri, ex presidente de Sportivo, dijo que su desvinculación fue por "indisciplina”. El arquero, que se encuentra en San Juan y sin trabajo, golpeando puertas para poder retomar sus actividades, dijo que "al club tenías que ir callado y aguantar las decisiones erróneas. Si hablabas se enojaban con vos”.
Enojado por los dichos de Guerri, dijo que lamentó mucho su salida y la forma en que se dio: "Fue triste porque yo llegué para pelear cosas importantes y en medio del campeonato me pasa esto. En el vestuario era un líder, pero de esos que peleaba porque lo que querían y merecían los compañeros. Eso molestaba en la dirigencia”.