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Lucas Landa/ Íntimo

“En Chañar Ladeado son todos hinchas de San Martín”

Familiero, amiguero y una persona que no olvida sus raíces. A los 15 años se fue de Chañar Ladeado, Santa Fe, para empezar una vida al lado de la pelota y hoy los frutos están a la vista. El defensor goleador del Verdinegro abrió su corazón, habló de su infancia y su vida en San Juan. Por Carla Acosta.

Por Redacción Tiempo de San Juan

“Me costó mucho dejar mi casa a los 15 años. La que más lo sufrió fue mi mamá, a quien le dolió mucho”, relató Lucas Landa, de 27 años y quien abandonó la escuela por el fútbol y se animó, siendo tan chico, a pegar un volantazo en su vida de 180º. Hoy, luego de marcarle un gol a Boca, All Boys y Unión, y de pasar a convertirse en el segundo goleador del club, después de Osorio, habló de lo bien que se siente en San Juan y recordó al pueblo Chañar Ladeado, donde la mayoría de los habitantes ya se hicieron hinchas del Verdinegro.
Es un defensor con carácter, firmeza y con un cabezazo letal que deja sin respuesta a más de un arquero. También es un hombre de pocas palabras, que mucho no le simpatiza las entrevistas y mucho menos las fotos. Sin embargo, detrás de esa figura formal de jugador de fútbol se esconde una persona familiera que día a día tiene muy presente a su querido pueblo, lugar que le dio a su familia, esposa, amigos y sus primeros pasos en el fútbol.
Hijo de Elena y Rodolfo, y hermano de Yésica, el defensor se inició en el fútbol con 4 años en el Independiente Fútbol Club, donde nacieron la mayoría de sus amistades. De hecho, comentó que cuando viaja a su pueblo va derecho a ver un partido de la Primera del Rojo. “Siempre le agradezco al club por dejarme jugar allí y formarme como jugador. Aprendí bastante de muchos entrenadores ya que te formaban como jugador y también como persona”, señaló.
También estudió en el colegio Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, y donde según comentó entre risas, fue mejor compañero que alumno. Sin embargo, no descartó que luego de su retiro del fútbol retome los estudios.
Su papá era camionero y su mamá ama de casa. Lucas se dedicó siempre al fútbol y a la escuela. Sin embargo, antes de irse a La Plata, llegó a trabajar por primera vez en una metalúrgica. Para él fue una experiencia muy buena en su vida ya que en ese entonces y con tan poca edad, era fundamental tener su propia “platita” y no estar dependiendo de sus padres.
Pero con 15 años su vida cambió. Cazatalentos del Lobo platense lo vieron jugar en su pueblo y de inmediato lo ficharon para incorporarlo en sus inferiores. Lucas viajó a La Plata y se probó nuevamente, donde dejó satisfechos a las autoridades del club y así, inició su vida atada a la pelota en un club que en ese entonces estaba en la máxima categoría del fútbol argentino.
“Fue difícil tomar la decisión de irme o quedarme a estudiar. Y más difícil para mi mamá, ya que ella quería que me quedara a estudiar. Fue sacrificado, pero la experiencia fue buena y me formó como persona. Fruto de eso ahora puedo disfrutar del fútbol”, relató Landa.
De Gimnasia saltó al Barcelona de Ecuador, donde estuvo muy poco tiempo, y luego retomó los entrenamientos con el Lobo, equipo con quien debutó en Primera División en el 2006. A San Martín se incorporó a mediados del 2011 y hasta la fecha es una pieza fundamental del equipo sanjuanino.
Es por eso que en su querido pueblo es todo un crack. Lo siguen por televisión, los chicos lo ven en los juegos de la Play y hasta se pasean por las calles con la camiseta de San Martín. Sin dudas, el defensor que le mojó la oreja al Xeneize y quedó en la historia por el 6-1, es el ejemplo de muchos de los pibes de donde nació, ya que con 15 años se fue de su casa persiguiendo el sueño de jugar en Primera División, algo que se le hizo realidad hace rato.
“Allá me dicen Landa, me tratan como un jugador de fútbol y no como un habitante más del pueblo. Mucha gente me mira y me sigue. Hinchas de Boca y Unión me han felicitado por los triunfos. Me da mucha alegría que se pongan contentos por lo que uno hace”, expresó.
Landa jugó en Gimnasia y en Ecuador. Sin embargo, para él no hay tranquilidad más linda que la de San Juan, la cual le hace recordar mucho a su Chañar Ladeado: “Me acostumbré mucho a San Juan ya que es parecido a mi pueblo. Me gusta mucho estará acá”.
Su vida aquí no es más que ir a los entrenamientos y compartir salida con su familia, integrada por su esposa Fabrina y su hija Helena, de 6 meses.


Tres de Landa


El 6-1 a Boca

“Ese partido marcó una historia importante para el club, y ser parte me pone contento”.

El San Martín de hoy

“Tenemos la obligación de resurgir y estamos trabajando para eso”.

Su racha goleadora

“No me lo esperaba, pero para eso uno trabaja”.

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