plantel y DT

¿Nuevas grietas en Boca?

Boca definirá la Libertadores con Corinthians, en Brasil, pero... la relación entre el DT y el plantel no es la mejor y ni siquiera otro título podría garantizar tranquilidad.
viernes, 29 de junio de 2012 · 13:09

L os resultados siempre tuvieron una resonancia mayor en Boca. Sin embargo, desde lo deportivo, ¿qué se les podría reprochar a Julio Falcioni y al plantel si, en el peor de los casos, se quedaran con las manos vacías? Nada. Por más que caigan en Brasil ante Corinthians, y luego suceda lo mismo con Racing, por la Copa Argentina, nada debería empañar (desde los resultados) el protagonismo que tuvieron durante el primer semestre de 2012. Pero hay cuestiones internas que se deberán decidir. Y que no se entienda "decidir" necesariamente como sinónimo de "cambiar".

La relación del entrenador con los jugadores no es buena. Desde aquel escándalo en Barinas, Venezuela, por la Copa Libertadores, donde Falcioni le cuestionó a Cvitanich que (supuestamente) no le hizo caso a una indicación que le dio desde el banco para sí obedecer al capitán Riquelme, el vínculo ya no fue el mismo. Pero los futbolistas y el DT, que tiene contrato hasta diciembre, siguieron para adelante "por el bien de Boca". Igual, no hay que olvidar que en el avión hacia Buenos Aires, Falcioni le había dicho a Angelici que así no podía seguir y que prefería renunciar.

El presidente le pidió calma. Ya en la Capital Federal, Angelici primero se reunió con los referentes y les consultó sobre sus visiones de los hechos en Venezuela. Acto seguido, si tenían algún problema en que Falcioni siguiera. Todos le dijeron que no y le dieron vía libre a la continuidad del entrenador que, por la noche, tras reunirse otra vez con Angelici, cambió de decisión y continuó.

Pero el quiebre estuvo y, aunque el equipo siguió ganando más allá de algún que otro traspié, se notó un cambio de estilo en el juego de Boca. El equipo pasó a ser más ofensivo y perdió esa solidez que supo edificar en el Apertura 2011, donde sí esta afirmación se aproximaba a una efectividad del ciento por ciento: "Boca es un equipo de Falcioni".

Era paciente para atacar, buscar los espacios. Aún con Riquelme, era un equipo falcionista . Atacaban los necesarios y defendían todos, desde Mouche y Cvitanich, muchas veces llegando a posición de laterales con tal de dar una mano en la recuperación del balón. No necesitaba atacar los 90 minutos para ganar un partido. No avanzaba mucho, pero lo hacía bien y, una vez que anotaba el 1-0, le alcanzaba con defender en bloque, con todos pasando la línea de la pelota, para reducir a los adversarios a su mínima expresión.

Cronológicamente, a partir del escenario vivido en Venezuela, se observó un Boca más ofensivo, con apuestas más cercanas al golpe por golpe. Difícilmente al Boca del Apertura 2011 le hubieran hecho el gol que le marcó Corinthians a cinco minutos del final. Ese equipo, a diferencia del actual, anotaba en un partido complicado y después se dedicaba a cerrarse bien para defender esa mínima ventaja.

Hace tiempo que no coinciden en los gustos futbolísticos Riquelme y Falcioni, pero ambos (desde sus lugares) empujan para que Boca vuelva a ser campeón de América. Luego del partido, el capitán eligió cuestionar al árbitro y al rival: "Se hace difícil ante un equipo que pone diez jugadores de mitad de cancha para atrás. Ellos vinieron a esperar, a trabar y a pelear el partido". Pero el entrenador opinaba distinto: "Corinthians no es mezquino. Es el fútbol de hoy, donde se achican espacios y todos los jugadores pasan la línea de la pelota, donde se trata de lastimar con salidas rápidas. Lo hace Corinthians y Boca también". En lo único que coincidieron fue en que Boca mereció ganar por la mínima diferencia.

Pero, ¿qué sucedió, en los últimos días para que el enojo del plantel se reactive hacia el DT, y viceversa? A los referentes les sorprendió la decisión del entrenador de poner titulares frente a Deportivo Merlo, por la Copa Argentina (el mismo día que River jugó con suplentes ante Racing) y hasta hoy desconfían de los motivos que lo llevaron a eso. Al DT le molestó la actitud de varios jugadores en la última derrota con All Boys (1-3), en Floresta, donde se fue sin hacer declaraciones. Y varios juveniles están muy conformes con los minutos y el rodaje recibidos durante el semestre porque los hicieron sentir importantes, pero no con algunas formas en el trato y el manejo de Falcioni.

La situación de Schiavi será otro punto por resolver. Los hinchas dieron su veredicto antes del partido con Corinthians: "El Flaco no se va" . Su contrato vence mañana, pero el entrenador no quiere que continúe y piensa en Lisandro López (Arsenal) para reemplazarlo. El zaguero, por su parte, fue uno de los que más defendió a Cvitanich y sus compañeros en la noche del 0-0 con Zamora, en Venezuela, jornada en la que saltó por el delantero y, al mismo tiempo, le cuestionó al técnico otras situaciones que tenía atragantadas desde el momento mismo que se produjo su pase a la Ribera. Y hubo varios futbolistas que tuvieron el mismo problema.

Boca podrá ser campeón de América, conseguir su boleto a Japón para el Mundial de Clubes y, como sucedió desde el escándalo en Barinas, que todos sigan conviviendo hasta diciembre. Pero en caso de una derrota o algún otro cortocircuito extrafutbolístico DT-plantel, si Falcioni se termina yendo, no será por una cuestión de resultados.

(Fuente: La Nación)

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