En los últimos años, ha crecido el interés de los sanjuaninos por la práctica de las artes marciales mixtas (Vale Todo). Tanto es el auge, que se llegó a duplicar en los lugares donde se dicta ésta modalidad la cantidad de asistentes. Muchos jóvenes son atraídos por las imágenes de televisión, sin tener en cuenta que es una de las disciplinas que menos lesiones genera.
Muchos de los que practican las artes marciales mixtas en el Gimnasio Force lo hacen como defensa personal: “Aquí vienen muchos jóvenes por curiosidad, varios de ellos lo hacen para aprender a defenderse ante diversas situaciones. La mayoría de los que vienen no van a competir, son amateurs, son muy pocos los que se entrenan para subir a un pentágono”, explica Roberto Pereyra, el entrenador al que todos llaman el Chato.
En una habitación acondicionada con colchonetas y elementos de artes marciales hay un grupo cargado de energía; la mayoría de ellos entrena con una pareja o simplemente descargan golpes en los sacos (ya sean patadas o puñetazos) estos elementos son las únicas víctimas que se pueden ver en el entrenamiento.
El Chato siempre explica que “es muy violento a la vista pero en realidad es en el que menos lesiones hay. Lo primero que deben aprender los chicos es a cuidar al compañero, porque será él quien confíe en mí para que no le haga daño. Es por ello que nos manejamos con pautas básicas en el entrenamiento, como el respeto y la disciplina”.
Para vencer ciertos tabús generados por la mediatización del Vale Todo, en el gimnasio realizan las prácticas a puertas abiertas, “acá el entrenamiento es relajado, las personas pueden ver la transparencia del arte marcial y descubrir que en realidad no es tan violento como se lo presenta. En ese sentido nunca nos manejamos con misterio para dar a conocer el deporte”.
Existen casos en que los alumnos no entienden las pautas básicas de trabajo grupal. “He tenido chicos agresivos que debieron entender los conceptos básicos el cuidado del compañero y utilizar el arte marcial como último recurso. Por lo general, se van solos si no llegan a incorporar ese conocimiento básico, pero existieron ocasiones que debí hablar con ellos para que remedien en forma positiva la situación”.
Como toda arte marcial, requiere compromiso por parte de los alumnos. “Está bueno saber defenderse, hay que ser lógicos en el mundo en que vivimos: si viene un hombre con un arma es difícil desarmarlo, es por eso que les recomiendo que no se expongan ni pongan en peligro sus vidas; porque el sentido de ésta práctica no es el de crear héroes sino aprender a pelear para no pelear”, finaliza el instructor.





