Por Fabio Cavaliere
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Por Fabio Cavaliere
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La escandalosa definición del campeonato oficial, el último domingo entre Villa Obrera y 9 de Julio, tiene un antecedente casi idéntico. Fue en 2003, también en el partido por el campeonato entre Unión 3-San Martín 2. Aquel 3 de noviembre, en Villa Krause, hubo una invasión de los hinchas azules cuando faltaban 10’ para el final. Por ese entonces, se decidió completar el encuentro con 15 minutos, contando los adicionales. También, hay otro precedente más cercano, en 2009 cuando el campeón Trinidad debió continuar su partido con Unión, luego de la irrupción de su parcialidad a la cancha.
En esta ocasión, Independiente Villa Obrera, hasta ahora, es campeón y “El 9”, subcampeón; o quizás no, si se juegan los más de 10 minutos restantes (contando adicionales) y los del Este, convierten apenas un gol. O quizás sí, si el árbitro José Moreno informa a varios jugadores visitantes que luego de la suspensión lo agredieron y los da por expulsados. Al momento de los incidentes, 9 de Julio ya estaba con uno menos, por la roja que vio Daniel Díaz. Sin embargo, en caso de que sean expulsados otros cuatro jugadores más, automáticamente el partido no se reinicia por inferioridad numérica (el reglamento prohíbe que un equipo juegue con menos de 7 jugadores en cancha).
Todo se precipitó porque un grupo de hinchas chimberos, decidió adelantar el festejo e invadir el campo de juego, durante el partido definitorio del Oficial, a los 38 minutos del segundo tiempo. El desbande sucedió apenas 4’ después que Independiente se puso 2-1 sobre el puntero, hasta ese momento, que le alcanzaba con un empate para coronarse por primera vez.
