historias de amor en el deporte

Dios los cría, San Juan los junta

sábado, 12 de noviembre de 2011 · 09:42

Hubo varias figuras del deporte nacional que pasaron por San Juan durante su carrera y contrajeron matrimonio aquí al conocer a su amor en la provincia. La mayoría fueron futbolistas, pero también hubo de otras disciplinas como unos de los primeros que se recuerda: Leoncio Wuatrin un boxeador cordobés, peso pesado, que en la década del ’40 se enfrentó a Raúl Landini y luego se quedó viviendo acá donde se casó. Del mismo modo, lo hizo el púgil correntino Esteban Osuna, un medio mediano campeón argentino y sudamericano en los ’70, quién le ganó una pelea al local Raúl Pereyra en el Cantoni, tiempo después se unió con una chica de apellido Legrand. 

En cuanto a los futbolistas, entre los primeros se puede contar es José Sidán, un defensor central tucumano,  que jugó en Unión y Peñarol que se casó aquí, al igual que el cordobés de Villa Dolores, “Chicho” Pereyra que también se desempeñó en Peñarol. Después siguieron otros destacados futbolistas que militaron en el fútbol local cuando los equipos de San Juan participaron en los antiguos nacionales de AFA entre los ’60 y ‘70: El rosarino Hernán Carlos Ramírez, marcador de punta de Alianza a principios de los ’60 que contrajo matrimonio con la sanjuanina Ani Molina y  que después se destacó en Newells Old Boys antes de emigrar a Colombia. Años más tarde volvió para dirigir al Lechuzo en 1975.

Miguel Rito Achával, también rosarino, un puntero izquierdo que en primera jugó para San Martín de Mendoza y luego vino a Alianza. Se afincó en la provincia al casarse con una mujer de apellido Rovira, y luego trabajó en el Hospital Rawson y de remisero hasta su fallecimiento.
El cordobés Pedro José Fóppoli,  marcador central  que en primera militó en Huracán de San Rafael y aquí jugó en Atlético Alianza, por entonces se casó con una chica de Santa Lucía y se radicó acá.

Igualmente, ocurrió con el arquero rosarino que tuvo en primera el Club Los Andes en 1977,
Francisco “Loco” Martín. O el porteño Eduardo Rom que venía de Huracán también para jugar en Los Andes por esa época; se estableció en provincia al casarse con una sanjuanina, hasta su fallecimiento.  Del mismo club, era el porteño Cayetano Castro,  un nº 10 que se casó y que   actualmente vive en el Barrio Hualilán, Rawson.   

Más acá, en el tiempo se puede mencionar a Ricardo Dillon, delantero mendocino que ascendió  con San Martín al Nacional B en 1995 y que se unió a Victoria García con quién vive en Rivadavia; al igual que su compañero, por aquellos años, Marcelo Berza, quién hoy juega en Ferro y militó en varios equipos en primera.  A fines de los ’90, el que dio el sí fue el paraguayo de San Martín,  Richard Baéz, con Luciana Chancay, nieta de Vicente, histórico ciclista local.   
Ya entrado el nuevo siglo, dos jugadores de San Martín que arribaron juntos al club en 2003, Juan Casado (volante) y el uruguayo Uriel Pérez (delantero) se casaron con dos hermanas sanjuaninas antes de emigrar.  

El último de los casos de los futbolistas con trascendencia es el del brasilero Roberval. El delantero de San Martín se casó con Fernanda Luna, oriunda de Rivadavia, el 12 de septiembre del 2009 y tuvieron a su hija en Chile.

En cuanto a los hockistas, puede citarse a Walter Férnandez, mendocino que vino a jugar a Olimpia en los ’80; se casó aquí antes de volver a su provincia donde actualmente es el presidente de la Asociación Mendocina de Hóckey.      

Así también, otra clase de deportistas foráneos que pasan asiduamente por San Juan son los ciclistas. Como el “Loco” Barcella, un rosarino que se  casó con una chica de apellido Enrique y se quedó viviendo en la provincia. Así lo hizo también Oscar “Gordo” Real, santafesino, que ahora vive con su mujer en la zona de Villa del Carril. O como el entrerriano Oscar Luna, ganador de una Doble Calingasta, que se casó en los ’70 con Rosa Flores, cuya hermana María hizo lo propio con otro pedalero, Eduardo Manzano, de Chivilcoy. Ambos matrimonios siguen viviendo en Chimbas. De modo similar, ocurrió con Juan “Bebote” Paladini, que aún tiene su bicicletería en el centro capitalino.            

Si hablamos de extranjeros, en 1978 se casó en la provincia el ciclista italiano Gerardo Cavaliere (olímpico en México ’68 y mundialista) con Alicia Paz, para radicarse definitivamente en la ciudad. Distinto al español José Moreno que llegó hace unos años, para correr una Vuelta de San Juan, y finalmente se casó con una chica de La Bebida, de apellido Roberto,  y luego partieron a España. 

Particularmente sólo se conoce el caso de una mujer deportista que se casó en la provincia y fue hace unos años: La actual ciclista Carla Álvarez, campeona argentina, al igual que su marido el pocitano Jorge Pi.  
 


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