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Historias

Teo, Martín y una joven amistad a caballo atravesada por la fe en la Difunta Correa

Tienen 10 y 11 años y junto sus familiares completaron una nueva edición de la Cabalgata de la Fe. Realizar la travesía sobre el lomo de sus pingos, su mayor satisfacción

Por Jorge Balmaceda Bucci

La amistad tiene todos los años un papel protagónico en la Cabalgata de la Fe a la Difunta Correa. Y en su versión 2024 los elegidos como ejemplo fueron dos pequeños rawsinos que cumplieron con la travesía junto a sus familiares y se lo pasaron a las mil maravillas.

Teo Olmos (10 años) y Martín Baigorria (11 pirulos) tienen los rostros colmados de felicidad, pero también de un cansancio normal tras haber cabalgado los 30 km que separan la Ciudad de San Juan de Caucete –la primera estación de la tradicional visita a Deolinda-. Apropiadamente vestidos, cumplen con comprobar el estado de sus caballos, acomodan los lugares en los que pasarán la noche –fría, por cierto, en esta ocasión- y ya tantean en qué lugares se van a ubicar para compartir la cena familiar.

Invitados a contar su experiencia a Tiempo de San Juan, Teo fue el primero en tomar posición frente al grabador. A Martín le costó un poquito más, pero finalmente encontraron el temple y la confianza para iniciar la interacción.

“Yo pertenezco al Centro Tradicionalista Esquina Alta. Y yo llevo varias cabalgatas, esta no es la primera que hago”, comentó Teo, protegiendo su cara de la helada nocturna bajo el ala de su sombrero beige.

Lo que más me gusta es andar a caballo por eso vengo Lo que más me gusta es andar a caballo por eso vengo

Aprovechando el envión, el jovencito Olmos expresó que es lo que más le atrae de este tradicional homenaje del gauchaje a la ‘reina del Desierto’: “Lo que más me gusta es andar a caballo por eso vengo. Hoy me levanté temprano en la mañana, fui a la escuela y de ahí salí a buscar el caballo para venir a cumplir con la Difunta Correa”.

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El camino es muy largo, pero por suerte está bien. Y a la Difunta le voy a pedir que me ayude cada vez que venga”, añadió Teo, quien de reojo se aseguraba que ‘General’, su caballo, estuviera alimentándose con el fardo que le había dejado junto al palenque de turno.

Martín, con una boina oscura cayéndola por el flanco izquierdo de su rostro, salió el cruce y dijo: “Es la segunda Cabalgata que hago y lo que más me gusta es andar a caballo. Yo no pertenezco a ninguna agrupación gaucha”.

No fui a la escuela porque como voy a la tarde no podía, tenía que venir a la Cabalgata No fui a la escuela porque como voy a la tarde no podía, tenía que venir a la Cabalgata

“Hoy no fui a la escuela porque como voy a la tarde no podía, tenía que venir a la Cabalgata. Y acá he venido con mi papá, mi padrino y mis tíos”, añadió el pequeño Baigorria, quien también se sentía tranquilo tras saber que su yegua Canela se encontraba bien tras cubrir la primera etapa de la peregrinación a Vallecito.

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