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Una calle “bien europea”

Del esplendor a la ruina: la Avenida Rawson resucitará

Siempre fue una calle ancha, una de las primeras de San Juan. Con la inauguración del Hospital Rawson, la vida social sobre la arteria se intensificó. A fines de los ’80, la calle perdió su brillo. Hoy la Municipalidad de la Capital lanzó un plan para revalorizarla. Por Natalia Caballero.

Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Natalia Caballero

Durante la década del ’60 y del ’70 los boulevares de la Avenida Rawson se colmaban de gente que iba al lugar a compartir una mateada en familia o a comer una deliciosa parrillada del Sportman, uno de los restaurantes más famosos de la Provincia. Los sanjuaninos estaban maravillados con la calle ancha. Pero poco a poco, la Rawson fue perdiendo su gloria, pasó de ser un sitio de reunión a una avenida oscura y sucia. Ahora, resurgió la esperanza ya que la Municipalidad de la Capital anunció un plan para revalorizarla.

En el siglo XIX, la Avenida era conocida por la población como La Alameda. Si bien no tenía el aspecto actual, la Rawson siempre fue una calle ancha, con cientos de álamos a los costados. Era muy importante porque permitía la comunicación de Albardón con la Capital sanjuanina y también porque colectaba el agua que servía para el regadío a través de un canal, que ahora está tapado. 

Hasta la década del ’20, La Alameda era el escenario predilecto para la realización de las populares cuadreras. El propio Domingo Faustino Sarmiento cuando fue gobernador de la Provincia creó legislación especial para estas carreras de caballo, que se caracterizaban por ser cortas (por eso se las denominó cuadreras, porque se corrían 129 metros). Las mujeres miraban las carreras paradas al costado de la calle mientras que los hombres apostaban fuerte por su caballo predilecto.

Uno de los hitos en la historia de La Alameda, que formalmente se llamaba Avenida San Martín, sucedió en 1905. A principios del siglo XX, el Hospital Guillermo Rawson se trasladó a su actual emplazamiento. A partir de ese momento, empezó a cobrar vigor la idea de cambiarle el nombre a la calle.

La inauguración del nosocomio implicó un antes y un después para la vida de la Avenida. Se transformó en una zona residencial, colmada de chalets de estilo francés, algunos de los cuales todavía sobreviven a pesar de la bravura del terremoto del ’44.

“Recuerdo que la calle era muy bacana, vivían muchos profesionales en la zona. No existían todos los comercios que hay actualmente, solo la escuela Normal San Martín, actualmente sede del Museo de Ciencias Naturales”, contó Vicente Scarpitta, un hombre de 89 años que trabajaba en la zona antes del terremoto del ’44.

A fines de la década del ’40 la calle cambió nuevamente de nombre, pasó a denominarse Avenida Rawson, tal como se la conoce en la actualidad. Lo mismo la modificación pasó a formalizarse, porque el común de la gente la llamaba “la Rawson” por la presencia del hospital.

El terremoto del ’44 con su fuerza destructora, se llevó consigo la mayor parte de las viviendas que daban a la Avenida. Sobrevivió el Hospital Rawson, que fue construido con materiales de primera calidad. El primer pabellón del nosocomio, que fue declarado Monumento Histórico Nacional, fue inaugurado en 1913 pero recién fue culminado en los gobiernos de Federico y Aldo Cantoni.

En la década del ’50 se extrajo la mayor parte de las alamedas, se construyeron las pérgolas, los boulevares y se plantaron las tipas, especie arbórea predominante en Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Bolivia. Fue en esa década donde la Avenida comenzó a brillar, con su look palermitano.

Los sanjuaninos empezaron a utilizar el lugar como paseo y se quedaban a tomar mate, sentados bajo algunas las pérgolas, en donde había parras con uvas. El hermoseo de la zona continuó con la colocación de estatuas y la construcción de pequeñas fuentes. La estatua en honor a Guillermo Rawson, ubicada en la intersección de la avenida homónima y la Ignacio de la Roza, fue inaugurada en 1954, durante el gobierno de Rinaldo Viviani. La obra fue realizada por el escultor Luis Perlotti.

Prósperos comercios

La mítica parrillada The Sportman, propiedad de los dueños actuales de Los Toneles, abrió sus puertas en la década del ’70. El restaurante se convirtió en el más popular de la época, se encontraba ubicado frente el Automóvil Club Argentino. En ese boulevard se colocaban sillas y mesas y los mozos les llevaban la comida a los clientes. La idea era innovadora y se transformó en un furor. En 1973, llegó a San Juan la gloria de River Plate, Raúl Pipo Rossi, quien compartió una comida con amigos en esta parrillada. Finalmente el local comercial cerró sus puertas a principios de los ’80, cuando la Avenida perdió su brillo.

Otro clásico, que aún funciona en la zona, es el pool Capriccio, que sigue ofreciendo una buena partida de pool y mesas de charlas eternas entre amigos. Al pasar por la confitería, parece estancada en el tiempo. Las sillitas y las mesas conservan ese aire arrabalero, típico de bares porteños.

A fines de la década del ’80 la Avenida tenía un aspecto similar al actual. Los comercios de venta de repuestos inundaron la arteria. También, con la falta de iluminación, llegó la prostitución, escondida en Concepción antes de los ’60, según consignan los historiadores. La calle perdió su color.

Durante las mañanas, la luz solar se cuela por las pérgolas, las plantas se tiñen de dorado y relucen las estatuas.  La Avenida Rawson, esa calle que vio renacer la ciudad como el Ave Fénix después del terremoto, promete volver a brillar.

Quieren dejar a la Rawson hecha un chiche

El intendente Marcelo Lima anunció durante el inicio de las sesiones en el Concejo Deliberante la revalorización de la Avenida Rawson. El proyecto prevé una inversión de dos millones y medio de pesos y comenzará a ejecutarse a principios de abril.

 Dentro de las mejoras previstas, se incluye la renovación de los pisos, que se van a levantar y se van a hacer de hormigón de colores. Los canteros mantendrán la misma forma y tamaño,  se colocarán también bancos y cestos de basura nuevos.

Se va a mejorar el alumbrado público, la idea es que luzca renovada y muy luminosa para que la gente concurra de noche, como lo hace actualmente a la Plaza de la Joroba. La inversión en iluminación es bastante grande y va a ser inteligente.

En los pasillos de los boulevares se construirá una bici-senda y una senda peatonal. Con este cambio, se busca mejorar la seguridad vial en la arteria, protagonista en varias colisiones.  Se va a trabajar también en la implementación de un sistema de riego por goteo. Para esto, se van a construir dos cisternas, desde donde será impulsada el agua a través de dos bombas.

En el medio de los bulevares construirán un área de remanso, donde la gente pueda descansar, compartir un momento. El proyecto comprende desde la 9 de julio a la 25 de Mayo, el primer tramo en el que se va a trabajar va desde la 9 de Julio a la Rivadavia.

 

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