Tiempo de San Juan en Jáchal

Caballo Anca: la nueva tierra prometida

Son casi 64 mil hectáreas vírgenes expropiadas por el gobierno donde se proyecta una colonia agrícola para extender las hectáreas de tierra productiva de la provincia. Te mostramos palmo a palmo el campo, ubicado en una de las zonas estratégicas de la provincia. Por Viviana Pastor.
sábado, 25 de febrero de 2012 · 12:25

Por Viviana Pastor
vivipastor@tiemopdesanjuan.com

Como había llovido esa madrugada en Jáchal, las aguas bajaban abundantes y coloradas del río Bermejo, haciendo gala de su nombre; y las jarillas, pájaros bobos, algarrobos y retamos lucían su mejor verde convirtiendo el paisaje del campo Caballo Anca en una planicie de tonos digna de admirar.
Este es el campo de 64.000 hectáreas que el gobierno expropió para crear una colonia agrícola, y que sólo será posible gracias a la nueva línea eléctrica que se construye actualmente a lo largo de la ruta 150, ya que una explotación agrícola regada con agua de napas subterráneas y para tamaña extensión de tierra, sólo es factible con esta energía.
Fue precisamente la obra de la ruta 150, parte del Corredor Biocéanico, y con ella el tendido de la línea eléctrica de 132 Kw que recorre 70 kilómetros desde Huaco a Ischigualasto, lo que puso al campo en una situación inmejorable. Tierra fértil, con agua de buena calidad, con energía eléctrica y en una zona que gran potencial económico, cuando el Corredor esté funcionando. Esto será, cuando se construya el túnel de Agua Negra que unirá Porte Alegre, en Brasil, con el puerto de Coquimbo, en Chile, pasando por  San Juan.
Si el proyecto se lleva a cabo, la zona podría aglutinar el 60 % de toda la tierra productiva que hoy tiene San Juan.
A Caballo Anca se llega por la ruta 150, en construcción, saliendo desde Huaco hacia Ischigualasto. Todo lo que los ojos alcanzan a ver hacia la izquierda es el campo expropiado. Hay que andar casi una hora  en automóvil para recorrer la cara más visible de sus 64.000 hectáreas de tierra virgen.
El anuncio de este proyecto de colonia agrícola lo hizo el propio gobernador José Luis Gioja hace una semana. “Un tema que me apasiona es el de Caballo Anca, que por una maniobra especulativa de unos abogados estaba a punto de pasar a remate y la provincia logró expropiar. Hoy son 64 mil hectáreas del Gobierno de San Juan que vamos a estudiar y las vamos a poner a producir para tener ahí cabras, olivos parrales, vacas, lo que nos digan que se dará mejor. Queremos que sean los sanjuaninos los que tengan ahí una unidad productiva”, dijo el Gioja en un acto con funcionarios nacionales. Ese día se firmó un convenio con INTA para que el instituto realice los estudios de suelo y clima de todo el campo.
Tiempo de San Juan recorrió el campo para mostrar por primera vez la nueva tierra prometida, con tres guías que conocían el tema y cada kilómetro de tierra: el diputado por Jáchal Pedro Horacio Espejo, y dos huaqueños, Ramón Díaz (presidente de la Unión Vecinal de Alto Huaco) y Abelardo Olivares, operario de la constructora Chediack, que construyó un tramo de la ruta.
El campo, que tiene forma de trapecio, está cercado al este por las Sierras de Valle Fértil que pertenecen a Ischigualasto; y al oeste por las Sierras de Alicán; hacia el sur limita con el campo Punta del Agua y el norte con los campos de Ferreyra. Pertenece al valle del Bermejo y está atravesado por el río Huaco,  el río Bermejo y varios arroyos menores. Y si bien el campo es una gran planicie, está salpicado por algunos médanos como el de Guevara y el Blanco. 
El “tata” Díaz contó que en la década del ’70, cuando la empresa City Service exploraba la existencia de petróleo en la misma zona, hicieron un pozo para proveerse de agua y aún hoy puede extraerse agua de ahí.
El diputado Espejo agregó que según viejos estudios realizados por el Centro Regional de Aguas Subterráneas (CRAS) del Instituto Nacional del Agua (INA), el agua subterránea de Caballo Anca es de muy buena calidad. “El agua de Caballo Anca tenía unos 1.100 micromhos, una unidad que mide la conductividad y mientras más alto es indica peor calidad de agua. El pozo de Punta del Agua tiene entre 7.000 y 8.000 micromhos y el agua del río Jáchal tiene 3.000”, explicó.
De todas maneras el CRAS realizará nuevos estudios sobre la calidad del agua subterránea y sobre su volumen para estimar si podrá abastecer varios años de producción intensiva.
El Gobierno planea ahora expropiar una nueva franja de 2.000 hectáreas para que una gran parte del frente del campo quede limitando con el trazo de la ruta 150.
Espejo agregó que ahora viene la tarea de estudiar qué se explotará y cómo, en base a los estudios de suelo y clima que realizará el INTA. “El Gobernador ha planteado que no quiere grandes empresas que vengan a instalarse, pero también que los que vayan tengan medios para trabajar y conocimiento del tema”, señaló.
Para el legislador nada está descartado, incluso se habla de algunas variedades de vid y pasturas, para complementar la producción de ganado de los vecinos de Valle Fértil.
Caballo Anca también tiene su aporte histórico: es parte de la Ruta del Arriero, el camino por donde pasaban arriando ganado del centro del país hacia Chile, en el siglo XIX.
Durante muchos años el campo fue el corralón natural para alimentar las caleras de la zona y aunque fue diezmado aún conserva cantidades siderales de leña, según cuenta Olivares.
También se usó para cría de ganado, pero no hay antecedentes de su uso para la actividad agrícola.
¿De dónde le vino el nombre? El anca del caballo es la parte de su cadera, donde el gaucho llevaba a su china. Espejo acota que debería llamarse Anca de Caballo y Díaz bromea: “caballo anca, indio hablar así”, pura especulación.
La historia del salvataje
En el año 2008 las 64 mil hectáreas del campo Caballo Anca iban directo a remate por un monto de $183.316, debido a una deuda de honorarios profesionales de un bufete de  abogados, que según Espejo era de unos $15.000. El diputado le informa esta situación al Gobernador y un día antes del remate se redacta el proyecto de expropiación y se aprueba en la legislatura. Actualmente hay 6,3 millones de pesos depositados para el pago a los siete dueños de ese campo que figuran en la escritura: Alejandro Armando Guevara, Eusebio Roque López, Edmundo Inosencio Elizondo, Eliseo Saen Ferrá, Martín Exequiel Elizondo, José Isaac Álvarez y Martín Eliseo Sánchez.
Como se trata de un campo indiviso, se cree que el monto total deberá dividirse en partes iguales.
“Después aparecieron personas diciendo que tenían una merced real que los hacía propietarios del campo, yo a todos les digo que vayan a aclarar a Fiscalía”, dijo el Diputado.

104.706
Hectáreas productivas tiene la provincia según el último relevamiento del Departamento de Hidráulica, la mayor parte, ocupadas con vid.

63.987
Hectáreas tiene el campo Caballo Anca, que al Este Limita con Ischigualasto. Fue expropiado por la provincia en el 2008 por 6,3 millones de pesos.

Política de Estado 
La ampliación de tierras cultivadas está contemplada en las acciones estratégicas del Plan de Desarrollo Económico de la Provincia, respaldado por la ley N° 8014, que ejecuta el Ministerio de Producción y Desarrollo Económico de la Provincia. La misma se detalla dentro del programa: “Ampliación de la frontera agrícola, recuperación de suelos y aumento de la competitividad”.
Como proyecto específico figuran la recuperación y desarrollo agropecuario en  las zonas del árido: Valle Bermejo Norte - Jáchal,  Valle Fértil y Encón  para habilitación de tierras integradas en cadena de valor y territorialmente. También figura el desarrollo  agrícola y gestión del área bajo riego Canal del Norte y 25 de Mayo, con la creación del consorcio o colonia agrícola.

Colonia 25 de Mayo
La iniciativa de la colonia agrícola 25 de Mayo fue anunciada en 2009, que se proyecta sobre 5.610 ha fiscales ahora improductivas, en el final del Canal 25 de Mayo. Esto será posible gracias a la reparación y habilitación de 4.800 metros (ya concluidos) de su Canal Aductor.
Este canal, de 50 km de longitud total, riega más de 39.000 hectáreas cultivadas, abasteciendo alrededor de 2.000 explotaciones a lo largo de cinco municipios: Albardón, Angaco, San Martín, Caucete y 25 de Mayo, en zonas con características desérticas que sólo permiten la producción con riego artificial.
El proyecto para la creación de la colonia agrícola está elaborado y se denomina “Parque Agro-Industrial 25 de Mayo”. En él, los técnicos han estudiado y definido temas relacionados a la provisión de agua, de energía, distribución de parcelas, explotaciones productivas, mano de obra necesaria, y hasta la instalación de industrias para procesar esa materia prima.
El Parque Agroindustrial estará conformado por unidades productivas de unas 50 hectáreas aproximadamente, que regarán sus cultivos mediante riego por goteo y dispondrán de tecnologías de avanzada para la realización de sus labores culturales.
Contará con un Centro de Servicios donde se asentarán 3 industrias del sector productivo: una bodega para vinos y mosto de uva, una fábrica de aceite y una planta frigorífica para procesar los frutales y la uva de mesa.
Pero también se construirá una escuela, un centro de salud, una comisaría, registro civil, delegación municipal, etc., para consolidar la población del proyecto y de toda el área circundante.

El antecedente de Tucunuco
Durante la gobernación de Eloy Camus, y bajo el paraguas de un programa nacional para poblar el interior del país, en 1975 se creó la colonia agrícola “Cooperativa Tucunuco”, también en Jáchal, que atrajo a colonos de Buenos Aires y Córdoba, principalmente. El golpe de Estado del ’76 terminó con esos sueños.                          
Beatriz Scelzo de Navarro y su esposo Jorge fueron los primeros que llegaron desde Buenos Aires y son los únicos que aún viven en Jáchal.
“En esa época éramos un matrimonio muy joven, teníamos 20 y 22 años y un hijo chico. La intensión nuestra era buscar una vida distinta, teníamos una mirada del campo muy idealizada  y teníamos la idea de irnos de la ciudad de Buenos Aires. Un día, escuchando en radio del Plata un programa que hacía Julio Lagos, difunde una carta en la que solicitaban familias interesadas en colonizar la provincia de San Juan”, contó Beatriz.
Había un intermediario en Buenos Aires y el marido de Beatriz hizo los primeros contactos con él, se generó grupo de gente con iguales inquietudes y formaron una cooperativa de trabajo. Pero las cosas se dilataban demasiado y dos familias de Buenos Aires, entre ellas la de Beatriz, decidieron venirse a San Juan.
“Aparecimos acá el 28 de diciembre de 1975, éramos 5 personas y cuando caímos al Instituto de Tierras y Colonizaciones casi se mueren, porque en Tucunuco no había nada, ni infraestructura ni agua, pero nos fuimos igual”, dijo.
Los llevaron al campo, abrieron la escuela para que se instalaran y empezaron a vivir ahí. Empezaron a trabajar limpiando acequias, había ranchos abandonados, había una franja de terreno que involucraba la casa patronal de la familia Cantoni con una persona que la cuidaba.
Poco a poco llegó el resto de la gente. Un día, el entonces  gobernador de San Juan, Eloy Camus, estaba sobrevolando la zona y vio a los colonos trabajando en el campo y decide visitarlos. Fija una fecha y se reúne con el grupo junto a todo su gabinete, el actual gobernador era el titular de Vivienda, y se establece la construcción de un barrio de 16 casas. Les entregan  un tractor, elementos de trabajo, semillas y desde Bienestar Social les entregaban cajas con mercadería para poder vivir hasta que el campo empezara a producir.
Mientras tanto las familias juntaban y vendían leña mientras se trabajaba la tierra, se limpiaron las hectáreas de olivos que había, se sembró algodón, alfalfa, una huerta y se criaban pollos, chivos y vacas que también proveían leche. “Empezó a funcionar con el apoyo del gobierno que nos mandaba gente y se empezó la construcción del barrio”, contó Beatriz. Por entonces eran 16 familias con hijos y un soltero –unas 30 personas-.
En la zona donde se empezaron a construir las casas, había ya construida una casona de piedra y una pileta con agua que se usaba para el mantenimiento del tren. Un poco más lejos estaba la iglesia y la escuela, también tenían estafeta postal y hasta allá llegaban cartas y encomiendas de los parientes de Buenos Aires.
El 23 de marzo de 1976, cuando se le puso la loza al barrio, llegó el Gobernador con su equipo y festejaron a lo grande, hicieron una vaquillona asada y cantó el Gordo Páez Oro, “era una joda tremenda porque fue la presentación en sociedad de los colonos”, contó Beatriz.
Pero la suerte estaba echada. Un día después se produjo el golpe militar y cambió la relación con gobierno. “Ya no había interlocutor y todo olor a comunidad era malo, sólo nos mandaban yerba, azúcar y leche. Empezamos a tratar de sobrevivir como podíamos y en septiembre se produjo un operativo antiguerrilla. Mucha gente se fue y quedamos un grupo reducido. A fin de año, cuando vemos que no había esperanza de mejorar nos pusimos mal, las mujeres se ponen firmes y decidimos irnos de Tucunuco”, recordó Beatriz.
Se fue a Jáchal con sus dos hijos, uno nacido en Tucunuco, y con su título de profesora de Inglés le fue fácil conseguir trabajo. Tuvo tres hijos más en Jáchal.
“Al principio era muy feo, fue una frustración no haberlo logrado. Mucha gente decía ‘cómo dejás lo que tenés por nada’; pero uno las cosas las hace cuando es joven, si uno tiene un sueño, una idea, lo hace si es joven, cada cosa en su momento. Fuimos felices a pesar de la frustración. Aprendimos muchas cosas, de la condición humana, de la propia fuerza; muchas parejas se destruyeron, la nuestra siguió. Lo mejor y lo peor de las personas se ven en esos momentos límites. También se dijeron muchas cosas feas que no eran verdad”, destacó Beatriz, en referencia a quienes dijeron que los colones eran subversivos y por eso se hizo el operativo en Tucunuco.
Algunos de esos colonos murieron, otros están en el exterior, otros en San Juan, muchos aún siguen hablando del sueño de Tucunuco a través del Face.
 

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