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Personaje

El funcionario de la Justicia sanjuanina que fue telonero de Joaquín Sabina

Primero pasó por Flagrancia y hoy es fiscal de la UFI CAVIG, estando a cargo de causas relevantes, algunas de ellas mediáticas. Además de su pasión por las leyes, la música ha marcado gran parte de su vida, compartiendo incluso escenario con el gran Joaquín Sabina.

Por Redacción Tiempo de San Juan

En junio del 2017 la Cámara de Diputados designó a Ignacio Achem como Fiscal de Flagrancia, tras 23 años de experiencia como abogado litigante. Ese momento fue determinante ya que había una decisión que tomar: dejar o no dejar la música. Pese a todo lo que ella le genera, fue tras la profesión y su pasión por ayudar a la gente desde la Justicia, abocándose de lleno a su función, pero sin dejar del todo su faceta artística, con la que comenzó desde muy pequeño.

Primeros pasos, con apoyo familiar

El calor se hace sentir, pese a que pasan algunos minutos de las 19 horas. Para calmarlo un poco, Ignacio, o “Turco”, como lo conocen los amigos, pide una gaseosa en Juana House mientras recuerda sus inicios con la música, que quizás no hubiera sido posible de no ser por sus padres, quienes desde el minuto uno notaron que no era un antojo pasajero de un niño que no sabía qué hacer, sino que había algo más, potencial, ganas, voluntad, talento, como le quieran llamar.

Con 9 años le comenzó a picar el bichito musical y a los 11 su padre le regalo su primera guitarra. “Tengo que reconocer que mis padres son `escuchadores seriales´. Les gustaba escucharme y soportaban mis tiempos de ensayo, de repetir una y otra vez la misma canción para que salga. Vieron que me gustaba y me incentivaron comprando la primera guitarra que tuve y buscando un profesor de canto que iba a mi casa a enseñarme”, recuerda.

Cuando su profesor le enseño todo lo que supo, le dijo tanto a Ignacio como a su padre que ya no podía enseñarle más, pero que el pequeño que iniciaba su camino musical debía seguir en otro lado. La Escuela de los Puneños fue su segundo hogar, donde no solo aprendió más de un mundo que lo mantenía encantado, sino también donde conoció a quienes se volvieron sus compañeros de vida musical: Eduardo Varela y Pepe Criado, con quienes armó, junto con otros músicos, “Canto Cuyano”, cuando tenía alrededor de 15 años. El grupo duró un par de años, hasta que decidieron adaptarle el nombre al repertorio, ya que de cuyano tenía muy poco, según recuerda Ignacio.

Un camino cargado de música, experiencia y amistad

Canto Cuyano mutó y los mismos integrantes pasaron a adoptar el nombre “Alas y Raíces”, cuyo repertorio incluía algo de folclore, rock nacional, baladas y terminaba con un par de temas movidos, algo de cumbia o cuarteto dejando la gente preparada para el momento de la fiesta. “Lo que hacíamos en una juntada lo llevamos a un escenario y comenzamos a trabajarlo seriamente. Nuestro objetivo es que la gente terminara de cenar y quedara bailado”.

Alas formó parte de la vida y formación de Ignacio, Eduardo y Pepe, ya que estuvieron más de 20 años como banda tocando juntos. Cumpleaños, elección de profesión, familia, hijos. Todo paso por el seno de la banda y se tomaba como un trabajo como cualquier otro, resignando cumpleaños e incluso años nuevos.

Ignacio Achem y los integrantes de Alas y Raíces

La última vez que estuvieron juntos en el escenario fue el 2014, cuando Pepe les comentó que sentía que era el momento de dejar, y por decisión de todo el grupo se disolvió, cada uno siguió su camino sin perder el contacto y la amistad.

De solista a fiscal y el bonus track: telonero de lujo

Cuando Alas y Raíces se disolvió, el Turco continuó como solista, litigando de día y cantando cuando no estaba rodeado de leyes. “Nunca fue para mí una carga esa dualidad entre la abogacía y la música. Hay mucha gente que hace doble tarea y nadie te cuestiona. Nunca fue una carga ni para mí ni para los integrantes de Alas. Le asignábamos mucho tiempo, mucha responsabilidad. Elegíamos hacer eso y terminábamos felices, esa es la verdad”, recuerda.

Mientras se dedicaba a la actividad privada no tenía inconvenientes en que ambas pasiones convivieran, pero la decisión la tuvo que tomar cuando fue nombrado fiscal de Flagrancia, en junio del 2017. “El cargo público no era ni es totalmente mío, hay una responsabilidad social atrás y siempre mi objetivo fue dedicarle todo el tiempo. Por otro lado, si tuviera que hacer algo con la música, ahora no le daría el tiempo que se merece, y eso para mí es una falta de respeto y no lo toleraría”. Por ese motivo dejó su proyecto como solista, para dedicarse de lleno a su función que le demandaba tiempo, dedicación, concentración y responsabilidad.

Ignacio Achem en el 50º Aniversario del Auditorio Juan Victoria

Cinco meses después, cuando ya estaba a pleno en la función pública, Ignacio recibe el llamado que sin duda le cambiaría la vida. Le estaban proponiendo ser telonero de ni más ni menos que de Joaquín Sabina. El artista español tocaba en el Teatro del Bicentenario el miércoles 1 de noviembre del 2017 y el fiscal tenía la posibilidad de compartir escenario con él. Los únicos requisitos: solo estar 20 minutos, versión acústica y no tocar temas del español.

Mucho que pensar, Ignacio se comunicó con Lucio Flores y Luciano Gutiérrez, y en trío se presentaron en el gran teatro sanjuanino, preparando el público para una noche que fue inolvidable para todos los presentes. Mientras recordaba la anécdota, Ignacio lamentaba no contar con fotografías de esa noche, pero Tiempo de San Juan encontró entre sus archivos algunas imágenes de esa velada inolvidable.

Luciano Gutiérrez, Lucio Flores e Ignacio Achem en el Bicentenario

“Abrazo sin tiempo”, una canción en épocas de covid

Si bien Ignacio se dedica de lleno a su rol de fiscal, hoy de la UFI CAVIG, el año pasado, durante la pandemia, vivió una experiencia única que lo llevó a componer una canción acorde al contexto y las situaciones que se estaban viviendo en todos los hogares del mundo.

Tras conocer la historia de Solange Musse, la joven enferma de cáncer que falleció y a la que su padre no pudo ver por las restricciones sanitarias impuestas por la pandemia, mientras cargaba su vehículo un viernes por la tarde comenzó a tararear una melodía. No sabía de dónde venía, pero tampoco se iba.

Al llegar a su casa tomó la guitarra, el mate y se fue al fondo. Tras varias horas salió el tema que grabó junto a Melisa Quiroga, Emiliano Sánchez y Luciano Gutiérrez.

No se pregunta Ignacio que será de su vida el día de mañana, cuando deje el traje de fiscal colgado para siempre. Seguramente será el momento que lo albergue la música, que lo está esperando con los brazos abiertos y con quien aún mantiene un vínculo, ya no arriba de los escenarios como antes, pero si en el fondo de alguna casa, compartiendo una comida con amigos y por qué no, tirando unos temas como “en las viejas épocas”.

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