Un barrio en uno de los lugares turísticos de San Juan por excelencia verá las luces en menos de un año, si todo sale como está previsto. Se trata del complejo que se construirá en la entrada de Villa Calingasta y que se usará para albergar a personal de la empresa que construye el dique El Tambolar y luego de terminada la obra quedará para que el IPV adjudique las viviendas a los calingastinos.
Este proyecto lleva varios años de análisis y ya cuenta con un acuerdo sobre la operatoria que fue firmado por la Municipalidad de Calingasta, el Gobierno de San Juan y Energía Provincial Sociedad del Estado, que este jueves será aprobado por la Cámara de Diputados. Este es el último paso en lo formal, ya pasado el punto críitico de la pandemia por la que se ralentizaron las obras públicas, que implica que sólo queda empezar a construir el barrio, lo que harán las empresas a cargo de la presa, encabezadas por Panedile y Petersen, Thiele & Cruz.
El barrio será uno de los más grandes con los que contará el departamento cordillerano, ya que se proyecta con entre 92 y 100 casas, dependiendo de los espacios. “Este barrio le va a dar mucha jerarquía a la entrada de Villa Calingasta”, aseguró el intendente Jorge Castañeda. Consignó que el complejo habitacional se construirá en una zona paradisíaca, con mucho verde y enmarcada por cerros, en un predio de 3 hectáreas cedido por el municipio que se complementará con algunos terrenos expropiados para hacer los accesos y espacios comunes.
Actualmente se trabaja en el diseño de las casas, y de hecho hay una propuesta de las empresas sobre la fisonomía que deberá estudiar el IPV, indicó Castañeda. La idea es que la obra se empiece y termine lo antes posible, para que las ocupen los trabajadores del dique El Tambolar que ya está en marcha, y que en menos de un año esté lista, indicó el jefe comunal. Luego, la provincia dispondrá de ellas para destinarlas a los calingastinos, mediante la operatoria que crea conveniente el IPV como un sorteo.
Un antecedente, en Iglesia

Este emprendimiento recuerda a Villa Paolini, que se hizo en los noventa durante la construcción del dique Cuesta del Viento en Iglesia y cuyo ex nombre se debe a la empresa que estuvo a cargo de la represa. Tras varios vaivenes, a principios de 2014 se logró destrabar la concesión del complejo –de 34 cabañas- a un privado que lo administra como complejo “La Vicuñita”.
Castañeda aclaró que lo de Calingasta es diferente a Villa Paolini, que no se prevé que sirva para el turismo sino para darle vivienda a la gente. En el departamento calculan un déficit habitacional de 600 casas, que esperan reducir a la mitad en un par de años, ya que hay además de este, tres barrios más en marcha: uno de 106 viviendas a iniciar en Barreal, uno de 52 ya iniciado en la misma localidad y uno de 22 en el distrito de Alto Verde en Villa Calingasta.