Datos que preocupan

El mapa de la discriminación en San Juan

Los datos tomados del Inadi local reflejan quienes son los más discriminados en la provincia, y en que ámbitos se dan más estas situaciones.
viernes, 18 de octubre de 2019 · 11:24

Es gordo/a, flaco/a, negro/a, blanco/a, pobre, vive en tal lugar, tiene las orejas grandes, es gay, trans, es hombre, pero se siente mujer o es mujer y se siente hombre, anda en silla de ruedas, camina con dificultad o tiene algún tipo de discapacidad. Todos estas son algunas de las razones más comunes de discriminación a las personas que son atacadas simplemente por ser distintas.


Pero al preguntarnos cuáles son aquellas que sufren más estos problemas en San Juan, los datos arrojados por el INADI local visibilizan una problemática social que lejos está de resolverse.

Según Silvia Martín, a cargo del INADI en nuestra provincia “los más discriminados en San Juan son las personas con discapacidad, cualquiera que sea, pero tenemos muchísimos casos en nuestra provincia de esta problemática, incluso si nos comparamos con el año pasado, la cantidad de denuncias por discriminación a personas con discapacidad ha aumentado en un 50%” sostuvo.


En un segundo lugar “aparecen las denuncias de personas que discriminan por aspectos físicos, en la provincia el aspecto físico siempre está en primer y segundo lugar” agregó y dijo que “el tercer lugar lo ocupan los casos de personas atacadas por motivos de géneros y el cuarto aquellos que se los discrimina por su orientación sexual”.

Estos datos se contrastan si comparamos los resultados del mismo Inadi con años anteriores. En 2015 la mayor causa de discriminación en San Juan era la orientación sexual, en 2016 quienes más sufrían la exclusión eran las personas con discapacidad y las que sufren algún tipo de enfermedad. Entre éstos últimos son los enfermos de HIV, los más discriminados.

Sobre lo que ocurre en este último año, Martín contó que “la mayor cantidad de denuncias sobre discriminación se da en el ámbito escolar y luego en el laboral. Las víctimas en la mayor parte de los casos son niños. Niños con autismo, síndrome de atención dispersa, entre otros de los casos que más ingresan” afirmó. El problema es que “los padres no la tienen fácil en el cuidado de los niños, tiene que lidiar con las autoridades de las escuelas que muchas veces le ponen traba a los niños, ya sea con los requisitos o el tema de las Dai que lo piden como algo obligatorio, el resultado de este problema atañe a algo mucho más grave y es que los padres terminan excluyendo a los niños en el sistema educativo” finalizó la funcionaria.

La discriminación es difícil de encontrar pero no es invisible. Muchas veces pasa desapercibida porque actúa entre las risas de los que se burlan y en el silencio que carcome la integridad de la víctima. Es uno de los grandes problemas de la sociedad desde hace largo tiempo, y si bien en otras épocas era algo común y hasta incluso se ha naturalizado, la mentalidad humana ha evolucionado lo suficiente, como para comenzar a creer en la tolerancia y a practicarla.
El hecho concreto es que todos, sin importar condiciones sociales, económicas o cualquiera que sea construimos parte de nuestra imagen a partir de los ojos del otro.
Para ejemplificarlo mejor, y a modo de cierre, alguien una vez me contó que sufría discriminación cuando era una niña, que se burlaban de su condición económica y su aspecto físico porque era de una contextura física distinta. Me dijo que no se podía mirar a un espejo porque le daba asco, que preocupaba no llamar la atención demasiado para que nadie note su presencia y que pasaron muchos años viviendo así incluso de su vida adulta. Hasta que un día, finalmente se despertó de la pesadilla.

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