Monseñor Jorge Lozano hizo historia anoche al realizar el lavado de pies a peregrinos y posterior misa por primera vez en el paraje Vallecito, donde se venera a la Difunta Correa, un culto muy arraigado pero que nunca tuvo aceptación plena en la Iglesia, ya que la figura de Deolinda no está formalmente incorporada en el santoral.
Puesteros de Vallecito y artesanos de la Difunta Correa donaron las ofrendas para el Altar. Doce "apóstoles", peregrinos ocasionales, venidos de diferentes provincias argentinas fueron elegidos para la ceremonia de Lavado de Pies. Todos, junto a promesantes sanjuaninos, participaron de la Santa Misa celebrada por Monseñor Lozano en la explanada de la Capilla Nuestra Señora del Carmen en Vallecito en la noche del Jueves Santo.
El lugar fue preparado por la gente de la Fundación Vallecito y así, entre gradas y sillas, los peregrinos se acercaron para ser confesados por el padre Ricardo Doña y el Obispo Lozano, quien luego presidió la Santa Misa.
En su homilía el Arzobispo invitó a los fieles para que abran su corazón al amor de Dios que es consuelo y paz, y elevó peticiones al Cielo para rogar por la familia, por los que sufren algún modo de violencia, por los más pobres y necesitados, y por quienes padecen alguna adicción ya sea a las drogas o al juego para que se encuentren con el amor de Dios.
La celebración finalizó con la bendición de Monseñor quien saludó y bendijo a muchos peregrinos que se acercaron a él , quien a su vez les compartió a modo de recuerdo todas las ofrendas donadas por vecinos y artesanos de Vallecito.