“Mirá qué hermosas que son”, “esta zona es muy linda”, “el colectivo pasa por la puerta”. Los dos matrimonios que veían por primera vez el barrio no podían dejar de halagar esas casas, prácticamente listas, en las que les tocará vivir dentro de muy poco. Los protagonistas eran Romina, junto a su esposo Sebastián, y Darío, acompañado por su mujer María, cuyos números salieron sorteados el martes y se convirtieron en los flamantes propietarios de dos casas del Barrio Serranías del Sur.
Romina y Darío protagonizaron dos videos que movilizaron a todos los sanjuaninos, ya que estaban en el Estadio Cerrado cuando el azar los favoreció y fueron entrevistados en el calor del momento. Esa misma tarde se reunieron para una nota especial con Tiempo de San Juan, donde conocieron a sus futuros vecinos y sobre todo lo dieron una primera mirada a las casas en las que vivirán desde marzo.
Quiénes son los ganadores

Sin lugar a dudas, Darío Ramos fue el protagonista de uno de los momentos más emocionantes del sorteo de viviendas del IPV. Apenas escuchó su número, el sanjuanino comenzó a llorar de forma incontrolable. Estaba sólo en el estadio, pero quienes se sentaban a su alrededor lo abrazaron y festejaron con él como si fuera un familiar más.
Más calmado, y un poco abochornado por su emoción, Darío contó un poco más sobre su historia y explicó por qué repetía constantemente que no quería “quitarle la casa a nadie”. El sanjuanino, quien trabajó hace años como barman entre otras cosas, fue ganador del grupo de discapacidad motriz, debido a una esclerosis múltiple que lo afecta. “Hace unos pocos años yo estaba en silla de ruedas, pero ahora gracias a las terapias puedo caminar, por eso en lo único que podía pensar era que había otros que ahora están peor”, contó. A pesar de su recuperación, su enfermedad no tiene cura y su nueva casa le va a permitir, entre otras cosas, ahorrar el dinero del alquiler para comprar medicamentos y seguir haciendo terapias.
La pareja sabe muy bien lo que es volver a empezar. Ambos estuvieron casados y no resultó, pero ahora llevan años juntos acompañándose en los momentos de mayor dificultad. Juntos suman 8 hijos, los de él viven en Córdoba y ella tiene 5 hijos, dos nietos y uno más en camino. Lejos de “estar de vuelta”, él comenzó a estudiar abogacía y ella está terminando la secundaria.

Romina Morra fue la última ganadora del grupo de 6 a 12 años y cuando su número salió de los bolilleros, casi había perdido la esperanza. Pero la suerte estuvo ahí, la casa salió, incluso para ese número “difícil” que les había tocado y pudo hacer el llamado que más deseaba: a su esposo para decirle que habían conseguido la ansiada casita. Ese día, Romina no quería estar en el Estado, pero su mamá le insistió y decidió hacerle caso. De esta manera se convirtió en la primera de esa mañana que estaba presente y recibió el aplauso de todos los que esperaban una noticia como la de ella.
El barrio era el que siempre habían soñado, porque está cerca de donde viven actualmente y cerca de la escuela de Tiziano, el hijo de 10 años que tienen juntos. La situación no podía ser mejor y para ellos tuvo mucho que ver con la fe, ya que ambos son muy religiosos. “Yo la noche anterior le pedí a Dios que me dejara ser un hombre de hogar, con una casa propia”, contó Sebastián. Con ese deseo cumplido, les queda una promesa por cumplir, aunque no a Dios, sino que a su hijo: “vengo desde hace años diciéndole que le vamos a dar un hermanito cuando tengamos la casa, ahora me quedé sin excusa”, confesó Romina.
Sin importar los desafíos que vengan, la joven familia rawsina tiene madera de resistentes. Es que incluso tienen uno de los pocos videoclubs que han sobrevivido a los tiempos modernos gracias a la adaptabilidad de ambos: ofrecen helado en verano y pochoclos listos en inviernos. Por eso ya saben que van a poder adaptarse a lo que venga.