Azucena Lima tenía una sonrisa de oreja a oreja durante la entrega del Barrio ATSA 6, en Pocito, a pesar de que a ella no le dieron ninguna llave. La mujer no vivirá en el flamante barrio, pero dos partes de su corazón sí: sus hijos Cristian y Romina recibieron una casa cada uno.
La vecina de Rawson no pudo vivir la experiencia del lado de los adjudicatarios, porque cuando debía estar alegrándose por su nuevo hogar, pasaba un duro momento. “Hace años, cuando entregaron mi barrio, no pude estar porque tenía a mi hija muy enferma, que después falleció” cuenta. En ese momento sus hijos eran chicos, ahora son sus 6 nietitos los que van a poder disfrutar de una nueva vida, en un barrio que está frente a un campo cultivado y con el fondo de la Cordillera como paisaje.

Los hermanos Brizuela, hoy casados, vivirán a pocos metros uno del otro. Romina por la calle de ingreso y Cristian a unos 40 metros, en la última casa de la calle que da a la izquierda. La distancia está apenas a un grito de distancia, como bien ilustra Azucena entre risas: “pueden salir y desde acá decirle al otro ‘¡tomemos unos mates!’”.
Los que también anticipan la alegría son los pequeños de la familia. Romina tiene dos hijos con Eduardo Otarola, con quien vive desde hace 11 años, y Cristian cuatro chicos con Paula Tapia, con la que llevan 10 años juntos. Uno de los chicos del hermano varón apenas terminó de recorrer su casa y llegó a la de su tía para chusmear otro poco. Son iguales, pero él estaba ansioso por entrar y mirar esa casa también.

Los hermanos Brizuela llevaban más de una década esperando sus casas y los otros hijos de Azucena sueñan con cumplir el mismo sueño. “Los otros están casados y viven con sus suegros, ojalá se les dé”, sueña la mujer. Mientras tanto, la alegría de toda la familia hincha de orgullo a la mujer sanjuanina, que parada en una de las casa, mira la otra y se alegra, porque sus “chicos” están tan cerca.