En la joyería "La Perla”, que se encuentra hace 54 años en Avenida Córdoba antes de Mendoza, Américo Zarate pasa los días entre engranajes, lupas, herramientas de precisión y la compañía infaltable de su esposa. Tiene 72 años de experiencia, lo que lo transforma en el relojero en actividad más anciano de San Juan.
Américo es un sanjuanino que dedicó toda su vida al arreglo, mantenimiento, restauración y puesta a punto de diversos mecanismos de relojería, desde joyas hasta relojes alemanes Cu Cú de principio de siglo.
Don Zarate tenía 14 años cuando San Juan fue sacudido por el terremoto de 1944. Con su hermano llegaron a la ciudad en busca de agua y lo que más lo impactó fue ver las dos columnas de la antigua Iglesia Catedral destruidas y en una que quedaba en pie, el reloj que se detuvo en la hora exacta en que sucedió la catástrofe. En agosto de ese mismo año, Américo comenzó como aprendiz. Durante dos años lo hizo sin cobrar en la joyería "Grassi” y nunca más dejó su oficio.
Fue así que en 1964, como Presidente de la Asociación de Relojeros, Joyeros y Afines de San Juan , fue testigo de la colocación de uno de los relojes más emblemáticos de nuestra provincia: el reloj del Parque de Mayo. Una de las piezas más grandes y complejas de relojería de Sudamérica en esos años.
En su taller aún conserva un reloj ingles de 1935 que estuvo algunos años en la estación de trenes Belgrano, entre otras piezas de colección que logró rescatar a lo largo de su vida.
Para Américo el tiempo sí se detuvo y aún conserva la misma pasión por la relojería que muchos años atrás lo llevo a elegir este oficio para toda su vida.
Américo en plena reparación de una pieza de relojería.
Antiguo reloj ingles de 1935 que se encontraba en la vieja estación de trenes Belgrano.
Colección de relojes CuCú alemanes de principio de siglo.
Los tres hijos del relojero, su motivación.
Un reloj a cuerda antes de ser reparado con todos sus engranajes al descubierto.
Herramientas de precisión y el reloj en plena reparación.
Américo junto a la infaltable compañía de su esposa, su "Perla”.
El título de técnico en relojería que certifica su conocimiento.
Anteojos con monóculo tipo lupa incluido para poder trabajar minuciosamente los delicados relojes.
Don Zarate aún conserva el cartel de la joyería que sufrió daños por vandalismo callejero.