Personaje

El fotógrafo sanjuanino que conquista al mundo

Esteban Tapella es sociólogo y un reconocido documentalista. Ha viajado a África, Asia y Latinoamérica para retratar la cotidianeidad de distintas etnias. Por Natalia Caballero.
miércoles, 20 de julio de 2016 · 20:10

ncaballero@tiempodesanjuan.com

Es un click mágico, que logra atrapar un instante único e irrepetible que perdurará por siempre. A este arte de la imagen se dedica el fotógrafo sanjuanino Esteban Tapella, un sociólogo que decidió dejarse llevar por su pasión por la fotografía y hoy no sabe si describirse como fotógrafo o como sociólogo.

Tapella ha viajado alrededor del mundo retratando la cotidianeidad de etnias africanas, asiáticas y latinoamericanas. Cada imagen es un testimonio de vida, no sólo del retratado sino también del sanjuanino porque la realización de todos sus proyectos demandó no sólo un viaje físico sino también un crecimiento humano, en donde hubo vinculación y empatía.

El mundo de la fotografía le llegó por su papá. Fue su padre quien le enseñó a dominar la técnica. "Siempre me gustó la fotografía, mi papá tenía una cámara y con mucha paciencia me explicó la técnica. Empecé a hacer fotos cuando iba a la montaña, cuando arranqué a trabajar en el medio rural empecé a usar las fotos para documentar esos trabajos y me di cuenta que cuando en un informe o en un trabajo ponía fotos tenía otra llegada”, contó.

La vida de las comunidades rurales siempre fue su fuerte. Su primer gran trabajo se llamó "Tierra Adentro”. Para hacerlo se pasó cuatro años visitando las comunidades que viven en las zonas aledañas al Parque San Guillermo. "La mayoría de las fotos retratan en la vida rural, en lugares que pasan desapercibidos para el común de la gente, a mi me gusta eso, descubrir, conocer. "Tierra Adentro” se exhibió en San Juan y se hicieron algunos artículos”, recordó el sanjuanino.

Ese fue el puntapié que lo introdujo a ahondar cada vez más en la fotografía documental. Tapella no intenta hacer ensayos del documentalismo clásico, que documenta realidades que el mundo no conocía, sino que intenta dar a conocer su opinión de lo que se está mostrando, cuál es su postura.

Para el sanjuanino este tipo de fotografía es más lo que le deja que lo que le dá. "Hay algunas culturas que creen que cuando les sacan una foto les están robando el alma, entonces los fotógrafos tratan de explicarle que no es así. Yo siento que de alguna manera lo estás haciendo. Cuando se ven las fotos, con esas miradas, es fuertísimo”, explicó.

Después de Iglesia y las comunidades aledañas a San Guillermo se le abrió un universo a retratar. Recorrió parte del país y luego emprendió viajes a etnias de todo el mundo, principalmente africanas.

Cada vez que emprende un viaje, sale liviano, sin demasiadas cosas. Sólo una carpa de montaña, dos mudas de ropa y el equipo (un cuerpo de cámara y dos lentes). No le gusta ir cargado.

Esteban recordó una anécdota en uno de sus viajes que lo marcó por la fuerza del mensaje trasmitido por el líder de una etnia musulmana: "En mi segundo viaje a África estuve con los "mbororo”, son musulmanes que están escapando de otros musulmanes más fundamentalistas. Por diferencias étnicas llegaron a Benín pero no tienen tierras entonces se convirtieron en nómades. Me dijeron que no hablaban con nadie, finalmente llegamos con un guía. El líder me tuvo tres horas sentado, viven en una situación de pobreza tremenda. Él me preguntaba cómo era Argentina. Cuando terminó la interpelación había dado por perdido poder entrar. Me preguntó si en Argentina teníamos a Alá, le dije que no, que creíamos en otro Dios, y él me respondió: -Pobres, no tienen a Alá. Definitivamente lo esencial es invisible a los ojos”. Finalmente, pudo convertirse en parte de la comunidad y sacar las fotografías.

Justamente lograr la empatía con la gente, lograr vincularse, es la tarea más compleja para el fotógrafo. "Es lo más difícil, por ahí la gente pregunta cómo sacar la foto, cómo iluminar, y eso es secundario. Lo importante es el vínculo, lograr la cercanía. A mí me sale mucho porque vengo de las ciencias sociales. Soy sincero, les digo a qué voy, que les puedo dar, juego mucho con los niños, son curiosos, ellos sacan fotos primero que yo. Con los pigmeos baca recién el cuarto día de estar con ellos saqué la cámara. Todo ese vínculo es lo que permite que la gente naturalice”, contó Tapella.

El área de trabajo de Esteban le dice al visitante que se trata de un hombre muy estudioso. Tiene una biblioteca muy completa, en la que se mechan títulos sociológicos con libros de fotografía. Sobresalen algunos de Sebastião Salgado, un brasileño documentalista que terminó siendo fotógrafo luego de documentar sus trabajos de economía social. Ese camino fue el mismo que Tapella transitó.

Envueltas en papel vegetal están las imágenes capturadas para darle vida a sus proyectos. Saca una a una con delicadeza y cuenta detalles sobre los protagonistas. Llama la atención todo lo que recuerda, nombres y experiencias vividas con los retratados.

El talento y sus conocimientos lo condujeron a convertirse en profe no sólo de sociología sino también de fotografía. A Tapella nunca se le hubiese ocurrido dar clases de fotografía, pero arrancó desde hace tres años en Rancho Aparte y quedó. Ahora todos los años dicta dos talleres.

Como a cualquier aventurero, le quedan muchísimos sueños por cumplir. El próximo gran proyecto que está próximo a concretar también será en África. Tapella recorrerá 300 kilómetros junto a una etnia en Etiopía, todos los años los mursi emprenden este viaje con su ganado a cuestas en busca de zonas húmedas. Próximamente los mursi no irán solos, los acompañará un blanco que inmortalizará su trashumancia.

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