No fue Sergio -8 años intendente de Pocito-, ni siquiera su
hermano mayor Rubén -4 años vicegobernador-, sino Joaquín "Coco” Uñac quien puso
la primera piedra de una relación armónica con un presidente de otro color
político. Con un beneficio concreto, el ensanche y pavimentación de la calle
Mendoza entre 5 y 11, que por esas cosas del destino hoy lleva el nombre del
protagonista de esta historia.
El presidente en cuestión no fue Macri, tampoco Néstor ni
CFK, y ni siquiera Duhalde. Era De la Rúa el hombre que llevaba las riendas de
este país, y quien por las dificultades de encuadre político entre una Alianza
a nivel nacional petardeada por el PJ en el que reportaba el entonces
intendente Coco Uñac, no resultaba de acceso sencillo.
Pero no fue imposible, y coronó con un aporte fundamental
para una obra emblemática de Pocito, que le dio la conectividad que le hacía
falta al departamento para dejar de ser un lugar lejano pese a los escasos 20
kilómetros que la separan de la plaza 25 de Mayo. La contó Rubén Uñac el
domingo pasado en Paren las Rotativas (los domingos a las 21 por Telesol) y
sirve para dar contexto y antecedente a una relación flamante y similar: la de
Sergio Uñac como gobernador con Mauricio Macri como presidente.
La anécdota entre el padre del actual gobernador y el
gobierno aliancista encabezado por De la Rúa ocurrió a fines de 1999, la
antesala del infierno que se desataría dos años después. Recordó Rubén Uñac que
por entonces la relación política era complicada, pero peor aún era la
situación de la obra de ensanche en el departamento, frenada por falta de
recursos. "Con lo que había alcanzó solamente para desmontar los árboles que
había que sacar para poder hacer el ensanche. Y eso dejaba un paisaje
desolador. Entonces hubo que buscar la forma para conseguir lo que faltaba”,
contó el diputado.
Lo que hicieron fue contactar con un funcionario nacional
del gobierno de De la Rúa, puntano de Villa Mercedes y de apellido Ceballos. Se
reunieron con él el intendente Uñac, el entonces senador José Luis Gioja, y
consiguieron que apareciera un ATN –aporte del tesoro nacional- para completar
la parte gruesa de la obra. "Ni nosotros nos hicimos radicales, ni ellos se
hicieron peronistas, pero pudimos trabajar en conjunto y avanzar en una obra
que fue clave para nuestro departamento”.
Vino justo la anécdota para aportar antecedente y práctica a
la relación que hoy mantiene Sergio Uñac con el presidente Macri. Con muchas
cosas similares a aquella expedición pocitana a la Capital Federal para evitar
que la avenida Mendoza quedara a mitad de camino, y ese obstáculo imaginario
entre oficialismos y oposiciones que hace falta sortear.
Sergio y Mauricio pegaron onda de arranque, aunque de ambos
lados saben que deben mantener las distancias lógicas entre dirigentes de
diferentes ópticas que encuadran en organizaciones políticas diferentes. Pero
que deben trabajar por lo mismo: el crecimiento y el progreso de los que nada les
importa de dónde viene cada uno.
En la semana que terminó hubo dos o tres oportunidades para
consagrar ese estilo. Uno fue el ya comentado acuerdo con el BID para el
definitivo financiamiento del túnel de Agua Negra, tal vez la noticia más
esperada en la administración de Sergio Uñac por su peso y su influencia en la
economía provincial inmediata.
En ese entorno hubo gestos evidentes. Primero, el compromiso
que demostró la gestión de Macri con una obra que no inició, pero sobre la que
rápidamente comprendió su gravitación y altísimo interés que tiene para la
región y para la integración con Chile. Por eso fue el propio ministro de
Hacienda, Alfonso Prat Gay, en medio de la polvareda levantada por la emisión
de bonos argentinos para pagar a los buitres, quien puso el cuerpo en el evento
del viernes pasado junto al presidente del BID Luis Alberto Moreno en
Washington.
Segundo, que el propio ministro alertara al gobernador
sanjuanino para que estuviera presente en un momento de semejante importancia
para la Provincia. Es noticia un gesto de auténtica ausencia de mezquindad
política entre un funcionario nacional de un palo y un mandatario provincial
del otro, cuando se tapiza el panorama de gestos en contrario. Y tercero, que
Prat Gay se refiriera a Agua Negra como un ejemplo concreto de las bondades por
haber acordado con los buitres en el despacho de Griesa.
En el medio, fue el propio presidente Macri quien se refirió
a la relación política con Sergio Uñac. Lo hizo en la entrevista que ofreció a
medios del interior del país, entre ellos el sanjuanino Diario de Cuyo, en la
que habló de temas de interés para la provincia (sus ganas de cruzar la
cordillera por San Juan o la minería) y se detuvo a analizar la relación: "Espero
mucho de Uñac porque San Juan es una provincia que tiene potencialidad y espero
que él tenga un ojo muy orientado hacia la inversión. Una gestión pública
cambia cuando el gobierno invierte, no cuando gasta".
Pero agregó un detalle que no pasó desapercibido para nadie,
cuya correcta lectura arroja señales interesantes sobre la naturaleza de la
relación. Fueron dos palabras: "por ahora”. Que señala con claridad que será un
vínculo que habrá que lubricar en la diaria, todos los días, para que se
consolide. Como tiene que ser.