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Estela Marfoglia no pudo contener el llanto en la entrevista cuando recordó que contaba con su sueldo para poder realizar aunque sea un pequeño festejo a su hija que cumple 15 años. Ahora con 21 años en la empresa queda en la calle y sabe que no va a ser fácil conseguir trabajo.
"Entré a trabajar por tres meses, era mi intención, había terminado mi carrera de maestra jardinera, soy maestra jardinera, entré por una temporada me quedé me casé acá, tuve a mis hijos, todo te llevaba a seguir esforzándote. Formé mi familia, todo lo que fuimos logrando a través de mi trabajo y el de mi marido", dijo.
"Sentimos una sensación de vacío, sentir que estamos trabajando para podernos terminar de cobrar nuestro sueldo y nuestra indemnización cuando tendría que venir parte de ellos, es cruel, porque sabemos que de nosotros depende lo que saquemos para llevarnos la mayor cantidad de plata posible", agregó.
"No tengo donde buscar trabajo, estoy en el medio, tengo 20 años de antigüedad, tengo 43 años, todos sabemos que buscan chicas de hasta 30 años, no tengo idea, si me preguntás estoy bloqueadísima, no sé como voy a seguir, Está todo el mundo repartiendo currículum. Nunca pensé que nos iba a pasar, es una empresa de tantos años, tanto prestigio, pero bueno, llegó, y ahora estamos como anestesiados, como esperando a ver que pasa y estamos a merced de Dios".
"Mi hija tiene 14 años, encima este año estábamos con la ilusión de hacerle una pequeña cena algo para los 15 y no va a poder ser (comenzó a llorar) y a mi hijo lo estamos preparando para el ingreso al secundario. Están conscientes de la realidad y me están apoyando", manifestó Estela.
Mónica Monardi lleva 34 años en la empresa. Trabajando en la parte de señoras se hizo de un grupo de amigos con las que creció en la profesión, ya que desde muy joven dio sus primeros pasos en la compañía.
"Comencé desde muy joven, con mucha suerte con personas excepcionales como era el señor Jorge Marún, luego seguimos trabajando lo mas bien hicimos un grupo muy lindo en la parte de señoras que lamentablemente se va a desarmar y nos vamos a distribuir ,. no se que será el futuro de cada uno el momento que pasamos acá la pasamos muy bien".
"Comprar en La Rueca era lo mejor de lo mejor, nos quedamos tristes, no es cuestión nuestra sino de la empresa lo que pasa", dijo.
"Yo era soltera, entré los 29 años años, ésto era muy grande, tenía como 120 empleados. Con monstruos grandes que se instalaron en San Juan desapareció la perfumería y fue quedando la parte de teen y niños también, los niños se vistieron y después se vistieron cuando grande", agregó.
"Ésta es mi fuente de trabajo, así como la mía somos personas que quedamos tristes, tenemos familia, la situación está difícil. No tengo otro trabajo, espero que las clientas o los futuros empresarios que conocen el sistema nuestro de la gente que trabajaba acá pueda llegar a invitarnos a colaborar en otra empresa", finalizó.
Pese a todo lo que sucedió y a quedarse sin trabajo agradeció a sus empleadores. "Quiero dar las gracias al señor Jorge Marún porque él estuvo siempre presente y dio la cara con nosotros, nos explicó todo lo que pasó. Estuvo presente junto con su hijo Javier Marún siempre estuvo hasta el último momento".
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