No hay un motivo puntual sino una sucesión de
hechos que llevan a una persona enferma a suicidarse. Ante un acontecimiento de
esta naturaleza, el ámbito familiar y social en el que se movió la persona que
se quitó la vida queda malherido. Este es el contexto que se generó tres veces
desde el 2014 a la fecha dentro del DIM 22 (Destacamento de Infantería de
Montaña, ex RIM 22), según datos del Ministerio de Salud Pública.
Un equipo interdisciplinario de psiquiatras y
psicólogos trabajaron para contener a los militares, que quedaron afectados
ante la conmoción que generan hechos de estas características.
No es común que dentro de un mismo ámbito
laboral se produzcan tres suicidios en un período de tiempo tan corto. Desde la
división Salud Mental, la psiquiatra Silvana Ortiz, dijo que "estadísticamente
es llamativo y por eso actúa la comisión para trabajar y prevenir casos de
riesgo”.
En los tres casos registrados, los protagonistas
eran militares integrantes de la fuerza de seguridad.
El primero de los suicidios fue el más generó
un mayor shock dentro del Ejército porque el suicidio se produjo delante de los
compañeros, en el polígono de tiro de Marquesado.
El otro caso se dio poco tiempo después. El
protagonista, un hombre joven, se ahorcó en su casa.
El último hecho se registró el 8 de marzo
pasado. Un soldado de 26 años se ahorcó en un terreno baldío de Rivadavia.
Los profesionales del área Suicidio de la
división Mental actuaron en los dos primeros casos, en el último hecho aún no
han intervenido. Las intervenciones de posvención (cuando ya se produjo el
suicidio) tienen un promedio de actuación de 30 días después de que se produjo
el acontecimiento fatal.
"Siempre trabajamos desde la prevención pero
cuando suceden hechos de estas características ya consumados, la comisión de
Salud Mental se ofrece para la posvención, que incluye tareas de contención a
los compañeros de la persona que se suicidó, a los familiares. En esos talleres
por lo general se detectan algunas cosas para cambiar y para mejorar dentro de
las instituciones para que puedan funcionar como prevención”, informó la
psicóloga Karina Más.
En los talleres de posvención dictados dentro
del Ejército la actuación fue grupal, a modo de encuentro. Cuando se detectó
alguna persona que quedó más afectada, los profesionales recomendaron una
derivación a un tratamiento personalizado. Por lo general, cuando hay un
suicidio consumado las personas más cercanas son quienes quedan más afectadas.
Ante este tipo de casos dentro de un mismo
ámbito laboral, no hay un consejo específico para las autoridades que están al
frente de las instituciones en las que se produjo el suicidio. Las
profesionales consultadas aseguraron que lo mejor es estar presentes, ofrecer
contención a los grupos. "Hay que tratar de prevenir, de detectar”, añadió Más.
En el DIM 22, el equipo interdisciplinario de
Salud Pública dio algunas pautas para que detecten personas en riesgo. "Son
pautas que pueden llamar la atención y
ante estos hechos el ofrecimiento que hacemos es que consulten. En Salud Mental siempre estos casos tienen prioridad”, explicaron las
profesionales.
En el Ejército hay un gabinete psicológico
abierto a los soldados, quienes pueden consultar ante una crisis. Los
profesionales que lo integran fueron capacitados para que estén alertas ante la
consulta de personas que presenten ciertas pautas de conducta proclives a un
suicidio. El objetivo es que el trabajo se enfoque en la prevención.
¿Qué hacer?
Los profesionales consultados aseguran que hay
signos de alerta a los que hay que prestarle atención: cuando una persona se
aísla, repite en forma constante que quiere terminar con su vida, que no vale
la pena seguir adelante hay que encender la luz de alerta y activar los
mecanismos de ayuda. Lo primero es hacerle sentir a la persona que no está sola
y mostrarle caminos a través de la asistencia terapéutica.
¿Existe el efecto "contagio”?
Se lo denomina efecto Werther y tomó su nombre
en 1774 por los suicidios ocurridos entre los jóvenes que habían leído la
novela de Goethe "Las penas del joven Werther”, cuyo protagonista, un joven
talentoso, desesperanzado por pasiones amorosas, termina su vida con arma de
fuego . En algunos lugares de Europa se llegó a prohibir la novela para evitar
el contagio de suicidios.
El nombre de este efecto la acuñó el sociólogo
David Phillips en 1974, para describir el efecto de la sugestión en la conducta
suicida. Phillips demostró que el número de suicidios se incrementaba en todo
EEUU cuando en las primeras páginas del New York Times se publicaba de manera
sensacionalista o romántica alguna noticia dedicada al suicidio.
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