Por Jorge Balmaceda Bucci
Sonrisas pintadas de mil colores y en innumerables lugares son los que comparten gustosamente Ignacio González Kirby (25) y su hija Dahlia González Archilla (5). Ambos son artistas y en la pasión por la pintura y la fotografía han encontrado un punto de unión al alcance de algunos privilegiados.
Tardes de creaciones, enseñanzas y exposiciones se alternan en el calendario de esta singular pareja de soñadores del arte. El progenitor de esta historia no puede esconder las pinceladas de orgullo que esconde su voz al referirse a su pequeña. Aunque su trabajo se encuadra principalmente en el divertido y loco juego de expresar sensaciones a través de la edición fotográfica, encuentra en la impronta pintora de Dahlia un disparador de alegría.
"Mi hija es uno de los seres más libres que conozco. Yo no trato de que siga mis pasos. Sólo trato de darle la mayor cantidad de herramientas posibles para que ella pueda expresarse y sacar todo lo que tiene dentro, que ella dé su mensaje de la forma que ella sienta. Lo que más feliz me hace es aprender de ella, tiene un alma mucho más evolucionada y con más experiencia que muchas personas que conozco. Su edad física no condiciona su conciencia eterna”, expresó Ignacio.
El progenitor, que situó también a su infancia como el punto cronológico del despegue de su vocación artística, explicó su estilo de la siguiente manera: "Como dijo uno de mis maestros <<no quiero nada para mí, que no sea para todos>>. En este momento de mi vida estoy tratando de liberar el ego y trabajar para trascender mi esencia. Quiero dejar un mensaje a través de cada cosa que hago, quiero que ayude a sanar, a auto-conocerse, a descubrir que en todos nosotros habita la creatividad y necesitamos conectarnos con la naturaleza y sentirnos conectados con el universo para poder conectarnos con nuestro interior. Esto es lo que nos lleva a la felicidad plena”.
Una mirada muy especial
El amor que se profesan es mutuo. Pero, a su vez, Ignacio profesa una creencia muy particular de la relación directa que se da entre padres e hijos. "Los hijos no son nuestros, vivieron a través de nosotros pero no nos pertenecen. Le pertenecen a este planeta y al universo y estamos acá para sanarnos de nuestro pasado y conectarnos con el presente para poder trascender. Todos vinimos acá para algo y tenemos esta vida para descubrirlo y evolucionar nuestro ser. Necesitamos liberarnos de las estructuras y dejar que esa locura interior hable por nosotros. Soltar los automatismos, las costumbres, la rutina, lo seguro. Salir de la comodidad y vivir la aventura”, expuso el artista.
Más personal
Nombre completos: Ignacio Enrique González Kirby y Dahlia Victoria González Archilla.
Edades: 25 y 5 años.
¿Cómo está compuesta el resto de la familia?
Abuelas, abuelos y hermanos forman un árbol genealógico muy entretenido para investigar, sanar y descubrir cómo estamos formados y que tenemos de esas 14 personas más cercanas.
DESTACADO
Mirá algunos de sus trabajos en el siguiente rincón ‘facebookero’: Ignacio G Kirby.