El drama de los refugiados, contado por un iraní "sanjuanino"

Pkzad Rohani llegó desde Irán hace 35 años, perseguido por su religión. Ahora una sobrina de él también tuvo que escapar de Irán, mientras el drama que viven los migrantes le recuerda su propia historia.
jueves, 3 de septiembre de 2015 · 21:40
El drama de los migrantes iraquíes o sirios que buscan cruzar a Europa llegó a su punto máximo de sensibilidad luego de que el mundo se viera conmovido por la muerte de Aylan, un pequeño que murió ahogado mientras escapaba de su país junto a su familia. En San Juan, Pakzad Rohani, otro migrante que tuvo que huir por las persecuciones religiosas, recuerda su propia historia y cuenta que una sobrina tuvo que vivir lo mismo hace poco, cuando escapó también hacia Turquía. 

Pakzad llegó en el año 1979 al país y poco tiempo después se instaló en San Juan, donde, a pesar de no saber español, estudió Ingeniería en Agrimensura, se casó, tuvo a dos hijas y hace poco se convirtió en abuelo. Hoy es Subjefe del Departamento Económico de la Dirección de Geodesia y Catastro, se define a sí mismo como "de sangre soy iraní  y de corazón argentino, me siento en mi casa”. Tanto es así que este viernes recibirá un reconocimiento de manos del Gobernador por el día del inmigrante. Pero antes de todo esto tuvo que salir de su país y dejar a todos sus familiares porque la violenta revolución de Ayatollah Khomeini lo perseguía por sus creencias religiosas. 

"Cuando comenzó todas las personas que no eran musulmanas tenían obligaciones pero no derechos” cuenta y explica que "entre comillas ahora hay paz, porque en ese momento era como un fuego que quemaba todo a su paso”. Eso lo obligó a salir de su país, dejando atrás a toda su familia, incluidos sus  6 hermanos y hermanas, algunos de los cuales también tuvieron que escapar, en la actualidad hay 3 de ellos viviendo en Australia. Ahora una de sus sobrinas tuvo que recorrer el mismo camino que él, escapó en tren a Turquía y busca la manera de viajar y encontrarse con sus tíos que viven en Australia. "Los bahais (religión que profesa Pakzad y su familia) siguen siendo perseguidos en Irán, no pueden estudiar, cuando se enteran de sus creencias los echan, por eso mi sobrina tuvo que irse” cuenta. Además de su sobrina, que pudo escapar sin mayores problemas, intentaron también los padres de la joven, pero el cruce por tierra se ha vuelto muy peligroso y tanto trenes, colectivos como vehículos son atacados constantemente. 

Ahora las imágenes del mundo convulso y las terribles situaciones que viven los migrantes que van de Medio Oriente a Europa, recuerdan a Pakzad su odisea para escapar. "Cuando veo lo que pasa me recuerda a cuando estaba en el aeropuerto de Teherán, me temblaban las piernas y no me tranquilicé hasta que salió el avión” cuenta. Las imágenes, que son especialmente dolorosas para alguien que, como él y parte de su familia, tuvieron que pasar por eso, lo llaman a la reflexión. "La humanidad realmente en todo sentido está perdiendo el rumbo” dice y agrega que "el remedio es dejar de lado todo prejuicio religioso, de raza o cualquier otro, la tierra es un solo país que pertenece a la humanidad”. 

Pakzad conoció Argentina por el mundial de fútbol del 78, donde Irán jugó, después eligió San Juan porque sabía que había iraníes bahais en la provincia. No pudo volver a Irán hasta 2009, cuando viajó con su esposa, Mariela Murua, y sus dos hijas Nasim y Shamim, durante ese viaje todos tuvieron especial cuidado en no mostrar las creencias religiosas, por la persecución que todavía sufre la comunidad. Ahora asegura que se siente "feliz” de vivir e Argentina, país que le entregará un reconocimiento de parte de la Dirección Nación de Migraciones. 

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